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Política > Legislador procesado

Cáceres volvió al Congreso y Martinazzo habló de la “impunidad que le otorgan sus pares”

La dirigente del PRO que denunció al diputado por violencia de género escribió un duro mensaje en sus redes y remarcó que lo dejaron volver en la misma semana del femicidio de Ursula.

POR REDACCIÓN

12 de febrero de 2021

Eduardo Cáceres volvió a trabajar este viernes y Gimena Martinazzo inmediatamente utilizó las redes para criticar la vuelta al congreso del sanjuanino, que está procesado por violencia de género. En un extenso posteo, que tituló “la foto de la impunidad”, la dirigente del PRO reclamó que su ex compañero y pareja tiene “semiplena prueba de culpabilidad” y aun así fue recibido otra vez en la Cámara de Diputados para que cumpla su labor.

El legislador fue denunciado a finales de 2020 por Martinazzo, quien además de compañera de fórmula y partido político fue su pareja durante algunos meses. La mujer presentó pruebas de un episodio de violencia por el que quedó con marcas en el rostro y en las manos, mensajes violentos y hasta le hicieron una pericia psicológica a ambos. Tras analizar estas pruebas el juez de primera instancia procesó a Cáceres por lesiones. 

En el duro mensaje, en el que Martinazzo aseguró sentirse desamparada al ver a su “agresor legislando” y lo comparó con el sentimiento de mujeres que son acosadas por sus victimarios aun cuando estos tienen denuncias o hasta restricciones. La sanjuanina reclamó también que las puertas del Congreso de la Nación volvieron a abrirse para Cáceres justo en la “misma semana que el femicidio de Úrsula Bohillo”. Incluso fue más allá y dijo que esto tiene el mismo origen: “la indeferencia del Estado para con las mujeres que sufrimos violencia de género”.

La ex candidata a intendente no solo reclamó el impacto personal que tiene que Cáceres vuelva a la cámara, sino también el efecto institucional. “Un diputado que está  procesado como lo está  Cáceres no debe estar en el mismo recinto donde se sentaron hombres y mujeres de Estado de la talla de Guillermo Rawson y Domingo F. Sarmiento”, reflexionó Martinazzo.

La sanjuanina cargó fuerte contra el Estado y también contra los pares del legislador, ya que aseguró que son ellos quienes le otorgan la impunidad necesaria para volver a ocupar la banca.  “En el afán de proteger a los violentos, el Estado se vuelve contra Úrsula contra Micaela, contra mí y las cientos de miles de mujeres que día a día sufrimos el calvario de la violencia física, espiritual y psicológica” aseguró y sumó que en el caso de Cáceres falta “la decisión política de removerlo” de la banca, ya que aclaró que están los instrumentos legales y administrativos para hacerlo.

Mirá el texto completo con el que Martinazzo criticó la vuelta al trabajo de Cáceres:

 

Hoy, Eduardo Cáceres retomó  sus funciones como diputado en el Congreso de la Nación.  No es casual que suceda en la misma semana que el femicidio de Úrsula Bohillo, es el efecto de la misma causa: la indiferencia del Estado para con las mujeres que sufrimos violencia de género. Con el agravante de que un diputado de la nación es creador de leyes y, en este caso, el que las viola también.

Eduardo Cáceres está  procesado, es decir, la Justicia tiene semiplena prueba de su culpabilidad. Sin embargo vuelve a ocupar la banca de los sanjuaninos y de las sanjuaninas con la misma impunidad con la que el femicida de Úrsula se paseaba libre a pesar de las 18 denuncias que radicó  la victima antes de morir. La impunidad que les otorgan sus pares cuando los protegen por acción u omisión.

El articulo 66 de la Constitución Nacional reglamenta la disciplina del Congreso de la Nación, otorga herramientas para la remoción de un congresista por «inhabilidad física o moral». La Constitución, sabiamente, otorga el mecanismo para la protección de la honorabilidad de las Cámaras. Pero el problema es que en el afán de proteger a los violentos, el Estado se vuelve contra Úrsula contra Micaela, contra mi y las cientos de miles de mujeres que día a día sufrimos el calvario de la violencia física, espiritual y psicológica. En el caso de Eduardo Cáceres falta la decisión política de removerlo. Los instrumentos están.

Un diputado que está  procesado como lo está  Cáceres no debe estar en el mismo recinto donde se sentaron hombres y mujeres de Estado de la talla de Guillermo Rawson y Domingo F. Sarmiento. Casualmente fue Sarmiento el que dijo que «el grado de civilización de una sociedad se mide  por el lugar que ocupa la mujer». ¿Qué lugar ocupamos las mujeres en la sociedad cuando el agresor se sienta en una banca de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación? 

Ver a mi agresor legislando me causa la misma sensación de desamparo que sienten muchas mujeres cuando sus agresores violan perimetrales, son protegidos por sus compañeros de trabajo, etc.

Pero son ustedes, fundamentalmente los jóvenes, cuando se movilizan por las calles, cuando piden Justicia los que me transmiten fuerza y esperanza. También los partidos, las agrupaciones y los dirigentes que me hacen llegar su solidaridad.   

Los cimientos del sistema se están moviendo mal que pese a muchos y ante la alegría de quienes apostamos por ese «otro mundo es posible» en el que las mujeres no tengamos miedo y seamos respetadas. Es tiempo de que los tres Poderes del Estado tomen nota y no encubran a los violentos. La sociedad se los reclama, se los pide en la calle. Hagan algo. Basta de impunidad, basta de violencia. Es tiempo de cambiar la foto. La hora es ahora y ahora es la hora.

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