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Opinión

Eran sesenta soldados

¡Qué argentino adulto no conoce a los legendarios Chalchaleros, y a la emblemática cueca cuyos versos dicen así!:

Ante el Cris…. ante el Cristo Redentor 
se arrodi… se arrodillaba un arriero. 
Y roga…y rogaba por las almas 
de los bra…. de los bravos Granaderos. 

Eran se…. eran sesenta paisanos 
los sese…. los sesenta Granaderos. 
Eran va….eran valientes cuyanos 
de cora….. de corazones de acero. 

Quiero elevar mi canto 
como un lamento de tradición 
para los Granaderos 
que defendieron nuestra Nación. 
Pido para esas almas, 
que las bendiga nuestro Señor. 

 

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Justamente esta cueca, referida a los gloriosos Granaderos a Caballo del Gral. San Martín, escrita por el poeta mendocino llamado Hilario Cuadros, y musicalizada por Félix Pérez Cardoso, hizo famoso el grupo salteño conocido como Los Chalchaleros

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Para los lectores más jóvenes, Los Chalchaleros ha sido uno de los grupos folclóricos más emblemáticos de nuestro país, que de la mano de su fundador Juan Carlos Saravia, fue fundado en 1948 y disuelto en el año 2002.  El nombre del grupo está relacionado con el Chal Chal, que es un árbol típico del centro y norte de nuestro país, cuyos frutos rojos son el alimento preferido del “zorzal”, que a su vez es una especie de ave autóctona que habita en países como Brasil, Uruguay, Paraguay y también en la Argentina, caracterizada por su fantástico y entonado canto mañanero (no por nada a Carlos Gardel se lo conoce como el “Zorzal Criollo”). La predilección que los zorzales tienen por el fruto del Chal Chal, da nombre al llamado “Zorzal Chalchalero”, y de aquí surge el del grupo folclórico que deleitó con su música a los argentinos durante medio siglo: Chalchaleros.

Esta introducción nos conduce el objeto de esta nota, que es recordar, en el día de hoy, la fecha en la cual el Regimiento de Granaderos fundado por José Francisco de San Martín en el año 1812, se convirtió en el Cuerpo de Escolta Presidencial. Ello ocurrió el 23 de abril de 1826, dos meses y medio después que asumiera la presidencia Bernardino Rivadavia, y se cumplen ciento noventa y cuatro años de ese acontecimiento histórico.

La historia cuenta que cuando el 25 de mayo de 1810 nació el primer gobierno patrio (denominado Primera Junta), José Francisco de San Martín estaba en España sirviendo al Ejército de ese país que luchaba contra las tropas de Napoleón. Si bien el Libertador había nacido el 25 de febrero de 1778, en el entonces Virreinato del Río de la Plata (específicamente en la ciudad de Yapeyù, en la actual provincia de Corrientes) sus padres Gregoria Matorras y el capitán Juan de San Martín lo llevaron a España a los siete años de edad, lugar en el que se inició y desarrolló militarmente.

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Sin embargo, las noticias que el joven militar tenía acerca de los movimientos revolucionarios en América, lo impulsaron a dejar el servicio en España y regresar a su tierra natal, arribando al puerto de Buenos Aires el 9 de marzo de 1812 en la nave “George Canning”, cuando en Buenos Aires, el Primer Triunvirato integrado por Juan José Paso, Feliciano Chiclana y Manuel de Sarratea, conducía los destinos de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Apenas arribó al país, San Martín le recomendó al Triunvirato la creación de un cuerpo profesionalizado de caballería, propuesta que fue aceptada por el gobierno nacional, naciendo así, el 16 de marzo de 1812, el Regimiento de Granaderos a Caballo, que se formó a través de una estricta selección de hombres, muchos de los cuales pertenecían a las más distinguidas familias de la sociedad porteña. La actual plaza San Martín, en Retiro, fue el campo de instrucción para la formación de los cuadros militares que formarían parte del histórico regimiento y que se caracterizarían por el uso del tradicional sable corvo.

En ese momento España había decidido que Montevideo fuera la capital provisoria del Virreinato del Río de la Plata, pero como José Rondeau mantenía sitiada por tierra la plaza de Montevideo, a fin de obtener abastecimiento los españoles solo podían acudir al mar y al Río de la Plata, motivo por el cual era muy común que navegaran en dirección al río Paraná, con el objetivo de apoderarse de ganado que les permita la subsistencia alimentaria. Por ello el ya constituido Segundo Triunvirato (Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte) le encomendó a San Marín y a su novel regimiento, la custodia de la orilla del Paraná.

En una de las expediciones acuáticas realizadas por las fuerzas realistas con asiento en Montevideo, los cuadros del Gral. San Martín hicieron, por tierra, un estratégico seguimiento del itinerario fluvial que hacían los españoles, hasta que, llegados al convento San Carlos Borromeo, ubicado en San Lorenzo (provincia de Santa Fe), San Martín informó a los frailes franciscanos acerca de su estrategia militar, pidiéndoles autorización para que los granaderos se ocultaran allí, a fin de evitar que pudieran ser observados por los españoles.

Cuando los hombres del ejército español llegaron al convento buscando víveres, fueron sorprendidos por los Granaderos a Caballo, librándose así la primera batalla por la independencia en la que participó el Libertador y su emblemático regimiento: la batalla de San Lorenzo. Aunque la gesta militar duró apenas quince minutos, tuvo una importancia estratégica fundamental, ya que impidió que los españoles siguieran llevando peligro por las costas del Río Paraná.

En este combate se hizo célebre el legendario Sargento Cabral, quien salvó la vida de su jefe, el Gral. San Martín, cuando una bala hirió a su caballo, que al caer le aprisionó una pierna y lo inmovilizó poniendo en riesgo su vida. Fue entonces cuando un enemigo, utilizando una bayoneta, se lanzó directamente a terminar con la vida del general, lo cual no ocurrió gracias al arrojo del sargento correntino Juan Bautista Cabral, quien interponiéndose entre su jefe y el enemigo, perdió su vida al ser alcanzado por el arma de éste último.

Lo cierto es qu el 23 de abril de 1826, el presidente de la Nación, Bernardino Rivadavia,  convirtió a ese disciplinado Regimiento en su escolta presidencial, lo cual constituye una notable contradicción en el accionar del polémico Rivadavia, teniendo en cuenta la enemistad que tenía con el Libertador.

Pero no fue la única vez en la que el Regimiento de Granaderos a Caballo escoltó a enemigos de su creador. Efectivamente, durante la batalla de Ituzaingó, en el marco de la guerra con Brasil, sirvió de escolta al General en Jefe del Ejército de Operaciones, Carlos María de Alvear, quien también se había enemistado con el Libertador.

Terminada la guerra con Brasil, el histórico regimiento se disolvió, siendo recuperado recién en el año 1903. En 1907 el entonces presidente de la Argentina, José Figueroa Alcorta, dispuso que nuevamente sea utilizado como Cuerpo de Escolta Presidencial, siendo esa la función que continúa cumpliendo actualmente.

A raíz de la célebre cueca difundida por Los Chalchaleros, suele decirse que eran sesenta los integrantes del Regimiento de Granaderos a Caballo creado por José Francisco de San Martín. Sin embargo ello no es así, porque en realidad eran más de cien los que debutaron en la batalla de San Lorenzo el 3 de febrero de 1813, enfrentando a un regimiento de casi doscientos españoles.

La historia de los “sesenta granaderos” a los que refiere la cueca del poeta Hilario Cuadros, está vinculada con aquellos soldados que, en el segundo cruce de Los Andes, acompañaron y se turnaron para cuidar la deteriorada salud del ilustre Gral. San Martín, quien a raíz de una agravada úlcera estomacal, debió ser transportado en una camilla confeccionada por el fray Luis Beltrán, a pedido del Gral. Rudecindo Alvarado, quien estaba a cargo de la salud del Libertador.