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Sociedad > Aniversario de la Revolución

La noticia tardía del 25 de Mayo hizo poner a San Juan en una encrucijada

La noticia de la Revolución recién llegó a la provincia el 17 de junio. Hubo miedo y tensión entre las autoridades. Si bien algunos presionaban con seguir bajo el mando español, la mayoría reconoció al gobierno criollo. 

POR Facundo Merenda SEGUIR
25 de mayo de 2019

25 de mayo de 2019

Había pasado más de veinte días y en San Juan reinaba la calma. Aquel emblemático 25 de Mayo de 1810, que parecía tan lejano para los porteños, en la provincia se hacía esperar entre las cumbres nevadas y los habitantes que cultivaban la tierra. El 17 de junio, a lomo de caballo llegó la noticia de que un grupo de patriotas había conformado el primer gobierno de criollos.

El Cabildo sanjuanino abrió sus puertas y las autoridades comenzaron a interpretar la carta emitida desde Buenos Aires al otro día de aquel significativo acontecimiento. El clamor popular por un gobierno propio, se leía en cada una de esas líneas. “Por fin se había roto los lazos con España”, decían puertas adentro, aunque todavía el miedo y la dependencia seguían vigentes.

A la misma hora, esa proclama que rompía el yugo que unía a los criollos con el Rey Fernando VII se vio empañada por una comunicación enviada por la Intendencia de Córdoba del Tucumán que le pedía a los directivos sanjuaninos seguir respondiendo a los lineamientos españoles. Esto les fue enviado a las autoridades y a los vecinos de alta alcurnia. Pero rápidamente se extendió por todo el pueblo. Expectantes por el movimiento que habían generado esos hombres que venían de tierras extrañas comenzaron a buscar explicaciones, quizás reivindicando el enérgico canto de “el pueblo quiere saber de qué se trata”.

“Fue un pedido de lealtad a las autoridades sanjuaninas por parte de la Intendencia que dirigía Juan Gutiérrez de la Concha”, dijo a DIARIO HUARPE Eduardo Carelli, licenciado en Historia. “San Juan, para no quedar al margen de la postura del resto de las provincias decidió enviar a un representante a Mendoza para evaluar cómo habían recepcionado la noticia proveniente de Buenos Aires”, agregó.

En la vecina provincia, se formaron dos columnas de opinión, por un lado los que respondían a la Intendencia y otros a los revolucionarios. San Juan, para evitar imprecisiones eligió un camino ambiguo. Si bien respetaron la decisión de Córdoba del Tucumán, pero decidieron apoyar a los patriotas que liderados por Cornelio Saavedra habían emprendido la hazaña  revolucionaria. “Fue una decisión que buscaba quedar bien con todos los sectores”, sostuvo Carelli.

“En San Juan imperó el miedo. Como habían muchos españoles pensaban que esto podía traer aparejada una guerra. Inclusive en esos años, durante los procesos independentistas, las batallas libradas se van a dar tanto en el Norte como en la Región de Cuyo, demostrando lo hondo que había calado aquella manifestación”, dijo por su parte, Rubén Guzmán, profesor de Historia.   

Descontento sanjuanino con Cisneros

Desde la asunción de Baltasar Hidalgo de Cisneros al frente del Virreinato del Río de la Plata en 1809, su corto pero intenso mandato lo llenó de enemigos. En San Juan, movidos por el alza revolucionaria comenzaron a aparecer algunos grafitis pintados sobre cuero de animales que decoraban las paredes céntricas. Los mismos decían: “Gobernará Cisneros el día que a este cuero le salga pelos”. Con esa frase, el marino español se ganaba la desdicha cuyana.

Hombres sanjuaninos destacados en la Revolución

José Ignacio de la Roza estaba en Buenos Aires cuando se produjeron los importantes acontecimientos de la Semana de Mayo. Con sus 21 años y sin cargos directivos en San Juan pudo ver cómo esos hechos marcaron la historia del pueblo. Según el historiador, Eduardo Carelli, De la Roza asesoró al secretario del Primer Gobierno Patrio, Mariano Moreno en los escritos previos, como lo fue “La representación de los hacendados” con datos de la economía sanjuanina y regional. De hecho, la Junta Patria le ofreció un cargo a José Ignacio que él luego va a desistir.

Otro de los destacados de aquella época fue, Ignacio Fernández Maradona. En 1810 apoyó públicamente la Revolución, cuya autoridad fue reconocida por el Cabildo. Fue elegido, con 64 años de edad como diputado para la Junta Grande, habiendo obtenido 33 votos frente a los 24 de José Ignacio de la Roza. Hizo el viaje en carreta junto a Marcelino Poblet, diputado electo por San Luis, y se incorporó en diciembre de ese año. Como miembro de la Junta firmó varios decretos, entre ellos la abolición de títulos de nobleza y la libertad del indígena.

Por otro lado, Saturnino Sarassa, si bien nació en Buenos Aires, su vida política la realizó en San Juan. El Primer Triunvirato decidió poner fin a las juntas subalternas de gobierno y nombrar en su lugar a tenientes gobernadores. El 7 de febrero de 1812 fue designado para ocupar ese cargo en San Juan.

Claro está también, que en esos años luego de la Revolución, las figuras de Fray Justo Santa María de Oro y Narciso Laprida cobraron un gran protagonismo ya que ambos fueron elegidos como diputados para el Congreso de la Independencia en Tucumán.   

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