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Otra joven sanjuanina fue hackeada y ofrecían contenido sexual a sus contactos

Se trata de una joven de 23 años, oriunda del departamento Jáchal. “Fue muy traumático. La pasé muy mal", lamentó.

03 de agosto de 2022

Un nuevo caso de sextorsión a una sanjuanina salió a la luz tras la nota de DIARIO HUARPE. Esta vez la víctima fue una joven de 23 años oriunda del departamento Jáchal. Se trata de Ángela Balmaceda, quien se contactó con esta redacción para dar a conocer su caso.

La chica comentó que decidió hablar luego de conocer el caso de Yaz Funes, una chica de Pocito a la que le hackearon su cuenta de Instagram y estafaron a sus contactos con la venta de contenido sexual. Sin embargo, su caso ocurrió antes, el viernes 29 de julio.

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“Fue muy traumático. La pasé muy mal. Recibí muchísimo acoso cibernético por gente de otro lado y de acá. Destrozaron mi imagen de una forma impresionante”, aseguró todavía conmocionada.

Ángela explicó que sufrió la misma situación que la joven pocitana: una propuesta de canje por parte de una página que supuestamente vendía pijamas. La joven siguió los pasos que le indicaban para recibir la mercadería a la que debía hacerle publicidad. De esta manera cayó en la trampa y robaron su cuenta de Instagram. Durante un par de horas, los ciberdelincuentes estafaron a varios de sus contactos a quienes les ofrecían contenido sexual a cambio de transferencias.  

Con estos mensajes estafaban a los contactos de la joven

“Siento una culpa muy grande. Yo sé que no tendría que tenerla, pero es una culpa que siento porque la gente sale y juzga y más porque hubo muchas personas estafadas”, comentó la damnificada.

“Me pasó lo mismo que a esa chica. Me escribió la misma página que a ella, la de los pijamas (_fabuspring) y me pidió lo mismo. Una cae porque es una página que vende pijamas, pantuflas. No me pareció nada malo”, dijo la chica. A su vez, aclaró que era la primera vez que aceptaba hacer un “canje” y anteriormente no había aceptado ese tipo de propuestas por temor y desconfianza.

Una vez que los delincuentes se apoderaron de su cuenta, comenzaron a realizar publicaciones en el feed e historias haciéndose pasar por la víctima y ofreciendo fotos y videos sexuales a sus contactos. “En mi cuenta de Instagram tengo más de 11 mil personas. Cuando recuperé la cuenta pude ver la magnitud del problema. Mis publicaciones llegaron a más de 6.000 visualizaciones. Lo primero que hice fue ver los mensajes.

“No tengo idea de cuánto dinero exacto robaron. Pero calculo que entre $30.000 y $40.000 en un par de horas. Pedían una vez y decían que no les llegaba. Después pedían repetir la transferencia y la gente lo hacía. Mucha gente envió dinero, de acá, de San Juan y de otro lado también”, explicó.

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Los mensajes que enviaban los estafadores a los seguidores de la víctima

“Vi que se viralizó muy rápido y donde yo vivo me conoce mucha gente. Fue muy rápido como se viralizó la historia. Tenía más de 6 mil vistos en 4 horas. Se compartió muy rápido y también más que nada porque trabajo en la caja de un local de comidas y la gente es muy mala. Te juzgan sin saber y sin pensar en las consecuencias”, sostuvo la joven. En este sentido, reconoció que el acoso cibernético le afectó mucho para volver a trabajar y seguir con su rutina normal. La joven dijo que le robaron fotos “muy provocativas” y sintió vergüenza de que las viera su familia y su entorno más cercano.

Por esta situación, realizó la denuncia en la Comisaría 21ª del departamento Jáchal que abrió una investigación al respecto. Además, la chica pudo determinar que los estafadores compartían un CBU radicado en la provincia de Entre Ríos.

Además, la joven se comunicó con la pocitana que fue víctima de la misma situación. “Yo pude contactarme con la chica y ella me contó todo lo que había pasado. La diferencia es que a mí me sacaron fotos más provocativas”, señaló.

También comentó que hizo pública la denuncia en sus redes para informar a sus seguidores que fue víctima de un hackeo. “Los comentarios y la exposición fue impresionante. La pasé mal y la sigo pasando mal. Una que va a desconfiar de una página que supuestamente vende pijamas”, lamentó Ángela.

Ante esta serie de casos, este medio consultó al jefe de la sección Delitos Informáticos de la Policía de San Juan. Sergio González señaló que este tipo de delitos son muy comunes, aunque en la provincia no se han registrado muchos casos.

Esta es la propuesta que recibió la joven que luego se convirtió en su peor pesadilla

No obstante, alertó a los usuarios a estar atentos, no brindar ningún tipo de datos personales, ni contraseñas y extremar las medidas de privacidad en sus cuentas. “Por lo general, estos delincuentes son personas de otras provincias. Salen a la pesca de los perfiles que andan buscando. Para eso hacen un estudio previo e identifican a algún perfil vulnerable para hacer este tipo de estafas”, comentó el efectivo.

“Es una modalidad común. A veces los estafadores no son los titulares del CBU que comparte para que les envíen las transferencias. Les piden las cuentas a otras personas que terminan siendo cómplices de la situación”, explicó.

“La recomendación sería primero la prevención de brindar nuestros datos y segundo, no publicar nuestra vida en las redes porque eso nos hace vulnerables. Por uno mismo y por nuestras familias. La misma recomendación para los hijos que pueden llegar a brindar datos ante las amenazas o presiones de los delincuentes, pueden hasta extorsionar a los menores”, dijo González.

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