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Quien fue Maitena Garófalo, la chica que apareció sin vida en Las Heras
La adolescente de 14 años oriunda de Merlo fue hallada sin vida en un descampado de Las Heras tras permanecer desaparecida más de 24 horas.
POR REDACCIÓN
La localidad bonaerense de Merlo amaneció conmocionada este jueves tras confirmarse el hallazgo sin vida de Maitena Luz Rojas Garófalo, una adolescente de 14 años que permanecía desaparecida desde el miércoles por la mañana. Su cuerpo fue encontrado en un descampado de la vecina localidad de Las Heras sin signos de violencia.
La noticia golpeó con dureza a una comunidad que durante más de 24 horas se movilizó para dar con su paradero, sin imaginar el desenlace trágico que aguardaba.
Una desaparición que comenzó en la puerta del colegio
Maitena estudiaba en la Escuela de Educación Secundaria N°16, ubicada en el centro de Merlo. Todas las mañanas iba al colegio junto a su hermana de 17 años. Pero el miércoles ocurrió algo distinto.
Cuando ambas llegaron a la puerta de la institución, Maitena le dijo a su hermana que iba a saludar a una amiga. Nunca ingresó al edificio. La familia no se enteró de su ausencia hasta el mediodía, cuando su madre fue a buscarla y las autoridades escolares le informaron que la adolescente no había entrado a clases.
A partir de ese momento se activó un operativo de búsqueda que incluyó recorridas por la zona, difusión en redes sociales y una marcha organizada por familiares y amigos en pleno centro de Merlo. Decenas de vecinos pegaron carteles y pidieron repetidas veces por la aparición de la joven, coreando "busquen a Maitena".
El rastro que dejaron las cámaras
Las autoridades revisaron rápidamente las cámaras de seguridad de la zona. La primera grabación mostró a la adolescente caminando sola por las calles Bicentenario y Perú. La segunda la ubicó minutos después en la estación Kilómetro 34,5 de la línea Sarmiento.
Allí, las imágenes registraron que Maitena se subió a un tren a las 9.15. Casi una hora después, cerca de las 10, descendió en la estación de Las Heras. Fue el último registro fílmico de su paradero. Un día y medio más tarde, su cuerpo fue hallado en un descampado de esa misma localidad, sin indicios de violencia externa.
Nueve cartas, un video y correos programados
El hallazgo más revelador ocurrió dentro del hogar de la familia. Cuando efectivos policiales se acercaron a la vivienda tras la denuncia de desaparición, encontraron un material que dejaba pocas dudas sobre la intencionalidad del hecho.
Maitena había dejado nueve cartas escritas de su puño y letra, en las que se despedía de sus amigos y familiares. También grabó un video y programó correos electrónicos para que llegaran a sus seres queridos en fechas determinadas. "Maitena tenía planeado todo. Dejó cartas, el celular y su clave, mails programados para su familia", señaló Noelia, una amiga de la familia, en diálogo con LN+.
Las primeras versiones que circularon indicaban que la adolescente había mantenido conversaciones durante un largo período con dos personas desconocidas, cuyos números de teléfono correspondían a Paraguay, y que estas la habrían instigado al suicidio. Sin embargo, fuentes cercanas a la investigación desmintieron esa versión aseguraron que no hubo contacto con extranjeros ni conversaciones de ese tipo que incitaran su muerte.
Una vida marcada por el escultismo y la música
Maitena no era una adolescente anónima en su comunidad. Pertenecía al grupo scout Sagrado Corazón de Jesús, de la unidad de Merlo, una actividad que solía compartir con entusiasmo. En uno de los videos que el grupo subió a las redes sociales en los últimos días, se la puede ver participando de un desafío que consistía en abrazar a un educador que, según contó, la ayudó a creer en ella misma.
En su perfil de Instagram, la joven se describía como una persona que amaba la lluvia y el invierno. También era fanática declarada de Chappell Roan, la cantante estadounidense autora de hits como "Good Luck, Babe!" y "Pink Pony Club", cuya estética pop y mensajes de autoaceptación conectan con un público mayoritariamente joven.
El dolor que se hizo multitud
Una vez confirmada la noticia del fallecimiento, familiares y amigos que aún permanecían movilizados en la calle no se retiraron. Decenas de adolescentes, muchos de ellos compañeros del grupo scout, se sentaron en el piso, se tomaron de las manos y cantaron juntos. Se agruparon alrededor de una bandera en la que aún se leía: "Buscamos a Maitena".
La escena resumió en un instante la dualidad de estas horas: la esperanza que se mantuvo viva hasta el último momento y el dolor que irrumpió cuando ya no quedó margen para la duda. La comunidad de Merlo perdió a una de las suyas. Y la pregunta sobre qué falló para que una adolescente de 14 años planificara con tanto detalle su propia despedida quedó flotando, por ahora, sin respuesta.