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De vuelta… a una normalidad

Miguel Montoya Jamed

POR Miguel Montoya Jamed SEGUIR
04 de noviembre de 2020

04 de noviembre de 2020

En un texto, anterior, yo pregunto, si los individuos después del martirio, estaríamos más próximos a lo que denomino: el Sujeto del Sentido. Pregunto, si la Subjetividad de cada uno, o al menos de una mayoría, producida por cada uno, negada a la configuración por el mercado y negada a los preceptos establecidos y enajenantes del poder político, y que, como tal mayoría, podría sobresalir en el movimiento de la cotidianeidad colectiva, y establecer el Pathos de la Sociabilidad.

Pregunto, si en la necesidad de preguntarse de dónde y porqué: el “aparecer” de la pandemia, visibilizará: aquellos desiertos desapercibidos del reino del capitalismo, las ocurrencias catastróficas producidas por la perversidad de los aspirantes a dueños de las Vidas, a dueños del mundo de cada uno. “Aspirantes” … porque a esa propiedad aspiran. Estos, no habitan las calles que nosotros caminamos, ni tampoco saben de los colores que miramos, ni de los poemas que leemos.

El dueño de nuestra posibilidad de comunicarnos, los dueños de las industrias farmacéuticas, el promotor de los viajes al espacio, los dueños de las armas y de las guerras, los que provocan el hambre y la desesperación de millones de refugiados, los dueños de los venenos para enfermar la Tierra, y enfermar a los hombres y mujeres…  a-gentes del pensamiento calculador, expuesto y expuesta su obnubilación. Ese mal terrible contra la Humanidad. “Humanidad”, es la totalidad de las humanidades. La humanidad del individuo es lo que nombramos “espiritualidad”.

El individuo que no lleva su pensamiento a “pensamiento meditativo”, no es Sujeto-haciéndose-Sujeto. No será Sujeto del Sentido. Es objeto del dogma, objeto de la servidumbre, del más estúpido de los rebaños, del que no puede seguir por el angosto sendero y con facilidad cae al vacío. 

Al vacío, porque él, no viene construyendo su camino. Porque no tiene Suelo que lo sostenga.

El primer poder es el “Poder social” y la primitiva “Red social”, es la tendida entre nodos conformados por los Sujetos-haciéndose-Sujetos, y entre cada dos de estos nodos, líneas bidireccionales, llamadas Intersubjetividad, fortalecida-fortaleciéndose.

En esta vuelta a la normalidad, lo que es sencillo diagnosticar, es una perturbación, es una oposición a esto que señalo, es una imposibilidad.

Hay una aparente multitud que manifiesta en las calles, anunciándose como “autoconvocados”. Lo que parecería ser: “salgo porque lo dispuse, porque lo pensé” y parecería que puede argumentar su causa. Nada de eso, salen “porque salen”, por una convocatoria “por alguien”, que opera en las redes sociales. Salen a estar en contra. Exponen sus subjetividades configuradas, sólo, por la situación de rebaño. Son aparentes, volátiles, tienen gestos ajenos.

Estos vienen desde antes de la pandemia, ahora, han fortalecido su falla, su error, durante los meses del martirio, se exponen en las calles en oposición al cuidado de la salud, se manifiestan en las calles y en los medios. Debilitaron, aun, más su Subjetividad, tal vez por el uso obligado y excesivo de la virtualidad.

El comienzo y desarrollo de la cuarentena estuvo cubierta por la disputa entre “el cuidado” del mercado o el cuidado de la salud. Se exponía qué razón sostenía el concepto de lo obvio, si la razón humana, que es la única razón, desde la que se puede decir:

“Primero las Vidas… porque, primero es la Vida. Y después lo demás, entre ese demás, “la economía”. Primero es la Vida… me significa, lo obvio”.

Significados similares a este, estaban en los discursos del presidente y sus ministros.

Era: la Razón, o la llamada “razón del mercado”, que es la acuñada por el pensamiento calculador y puesta como “determinada” para que se “manifieste la vida”, digo: la vida que sale en los diarios, que sale por la televisión y nos califica desde abajo hacia arriba, en: indigentes, pobres, clase media, y etcéteras. Los etcéteras se los reparten los dueños del poder económico.

Después de aquellos discursos de los que administran. En medio de un sistema sanitario en quiebra, del lamento de los médicos por agotamiento y escases de sus elementos de trabajo, de numerosísimos contagios y muertes, en todo el país. Los múltiples nichos del mercado abren sus puertas, y las marquesinas con las publicidades se encienden. Se acercan una de las elecciones para sostener la democrática democracia, y los políticos que gobiernan necesitan completar sus publicidades y llaman a abrir todo lo que se puede abrir y a poblar las escuelas… entre otras certezas que han investigado sus asesores: es que los padres no pueden seguir haciéndose cargo de sus hijos…  ¡Que argumentaciones de mierda!...

Así, en medio de la pandemia con numerosísimos enfermos y muertos. Con esta deteriorada humanidad: los “referentes” que “autoconvocados” se “auto manifiestan” con “auto consignas”, “la humanidad” del mercado con “la razón” del mercado, y la democrática democracia “que se elige”, la Argentina está volviendo a una normalidad… a una normalidad de mierda. Similar, a aquella normalidad de mierda.

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