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El centro sufrió un cambio de rubro y empresarios hablan de una degradación

La nueva cara céntrica muestra locales cada vez más chicos y una oferta muy distinta a los rubros clásicos de indumentaria y hogar. 

En una cuadra hay seis locales del mismo rubro: arreglo y accesorio de teléfonos.

POR Carolina Putelli
22 de junio de 2022

22 de junio de 2022

En una misma cuadra hay seis negocios de celulares, que ofrecen reparación o accesorios, algunos uno al lado del otro. La indumentaria y el calzado son genéricos. Las marcas conocidas, ya no las primeras marcas, sino simplemente conocidas, son una rareza. Los grandes locales se han reducido a dos o tres espacios más chicos. En resumen, el centro sanjuanino ya no es el mismo.

Recorrer las peatonales capitalinas significa encontrar marcas nuevas y ofertas nuevas prácticamente mes a mes. Los que cerraron en pandemia no volvieron a abrir y sus reemplazos no son marcas establecidas, ya que los propietarios están cambiando de rubro y nombre seguido, según lo que pueden vender más en esa temporada. La calidad de los productos, confirman las cámaras empresariales a DIARIO HUARPE, también ha bajado.

Los signos se pueden ver caminando lo que antes era el polo comercial más importante, pero la voz oficial también lo confirma. Tanto para la Cámara de Comercio como para el Centro Comercial, que suelen estar en desacuerdo, el diagnóstico es el mismo: la oferta se está degradando y las distintas crisis son la causa.

Los carteles de outlet, tanto por cierre o para incentivar ventas, son comunes en el microcentro.

El sector viene de varios golpes sucesivos. La recesión que empezó en 2018 y se acentuó a finales de 2019, luego la pandemia y ahora la crisis inflacionaria. “El microcentro ha sufrido un golpe muy fuerte por la pandemia, por los costos de alquiler y municipales, como también tenemos un sindicato que se dedica solo a la Capital”, resumió Darío Minozzi del Centro Comercial de San Juan. “La inflación hace que la gente vaya mutando a lo que puede comprar y los negocios a lo que pueden vender”, agregó Hermes Rodríguez, de la Cámara de Comercio.

Uno de los rubros que más perdió presencia es el de indumentaria. Se trata de un sector que tiene que renovar mercadería cada temporada y para hacerlo debe invertir fuerte. Pero este margen de ganancias, explican los empresarios, se fue perdiendo. “Conozco un caso de una comerciante que hasta vendió un auto para poder adquirir una marca nacional, pero después terminó rematando todo y no lo pudo recuperar”, contó Rodríguez.

Las regalarías también crecieron en oferta, debido a la fácil salida. Algunas tienen mejor y más variada ofertas, otras solo lo básico.

Eso hace que los que se mantienen en el rubro opten por segundas o terceras marcas, menos conocidas y de menor calidad, para poder mantener un mínimo de ventas. Es que antes de que la inflación golpeara a los asalariados, el “gustito” podía ser comprar una prenda, renovar el vestidor. Hoy, para muchos, esto queda por fuera de sus posibilidades y la alternativa es comprar más barato y solo lo que hace falta. “Algunos siguen comprando marcas, porque hay quienes todavía están bien, pero son los menos”, agregó Rodríguez. Estos, además, van menos al centro comercial clásico.

Las marcas que producían en la provincia están enfrentando otro escenario: la suba del dólar está haciendo que baje la calidad de lo producido en San Juan. “Algunos fabricantes ya no pueden comprar la materia prima de antes, porque los productos costarían 10 veces más y ya no hay quien lo compre”, ejemplificó Rodríguez.

Algunos lugares que antes eran clásicos de indumentaria hoy están copado por ofertas de menor precio y mayor recambio.

Los que deciden no optar por la indumentaria, buscan nuevos rubros, que son los que aparecen y desaparecen en poco tiempo de las vidrieras. “La pandemia ha desenlazado este bolicherío porque obviamente la gente necesita una recuperación rápida y por eso lo pone en locales de celulares que son cosas baratas que dejan un sencillito todos los días”, explicó Minozzi. Pero la contracara es que para el empresario, estas ventas no mueven la economía real. Alcanzan para que el comerciante se mantenga, pero no mucho más.

Otro sector que también creció es la gastronomía, porque también generaría una vuelta rápida de la inversión también en el paseo comercial. “Estos son efectos de la pobreza, esto que está pasando es un escenario de crisis”, agregó el titular del Centro Comercial.

Los grandes y clásicos que se fueron

El centro comercial de San Juan fue en algún momento un paseo con predominancias de marcas sanjuaninas, tanto en electrodomésticos como en indumentaria. Las grandes casas de ropa masculina como The Sportman se han reducido y tienen vidrieras más chicas que las de por ejemplo un gran local en la esquina de las peatonales que vende, otra vez, accesorios para celulares.

Durante 2021 cerró Cyrano, que supo ser un clásico local. Grandes bazares también se fueron y pasó lo mismo con Falabella, que si bien era un gigante internacional, se había convertido en parte de la idiosincrasia sanjuanina.

En cambio, los dueños de estos espacios están eligiendo dividir estos espacios en lugares más chicos. El local de la marca chilena, el de mayor tamaño en el centro, está prácticamente destinado a este final. Según confirmaron a DIARIO HUARPE en una nota anterior, la mayoría de los posibles compradores están pensando en subdividir.

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