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Israel mató al ministro de Inteligencia de Irán y escala el conflicto
A 19 días del conflicto abierto, Israel aseguró haber eliminado al ministro de Inteligencia de Irán, mientras Teherán redobló la presión global con el cierre del Estrecho de Ormuz, clave para el petróleo mundial.
POR REDACCIÓN
El Gobierno de Israel anunció la eliminación de Esmail Jatib, uno de los funcionarios más influyentes del régimen de Irán, en una operación aérea realizada en territorio iraní, en el marco de la escalada bélica que ya lleva 19 días.
La información fue confirmada por el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, quien aseguró que se trató de una “misión quirúrgica” destinada a neutralizar a uno de los principales responsables de la estructura de inteligencia iraní. De ratificarse oficialmente, sería el golpe más duro contra el aparato de seguridad del régimen desde el inicio del conflicto el 9 de marzo.
Jatib ocupaba un rol central dentro del esquema de poder iraní. Como titular de Inteligencia, coordinaba tanto la vigilancia interna sobre opositores como las operaciones de espionaje en la región, siendo una pieza clave en la proyección estratégica de Teherán en Medio Oriente.
En paralelo, la crisis sumó un capítulo de alto impacto global con la decisión de Irán de cerrar completamente el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, por donde circula cerca del 20% del petróleo internacional.
El bloqueo del estrecho provocó una fuerte volatilidad en los mercados energéticos y encendió alarmas en las principales potencias. Buques petroleros quedaron varados o fueron desviados, afectando el comercio marítimo y generando incertidumbre sobre el suministro de crudo a nivel global.
Desde la OTAN calificaron la medida como un “acto de agresión contra la economía global”, mientras que la respuesta de Estados Unidos fue contundente. El presidente Donald Trump reafirmó que la ofensiva continuará hasta garantizar la libre navegación y avanzar hacia la desnuclearización del régimen iraní.
En este escenario, el conflicto ya no solo se desarrolla en el plano militar, sino también en el económico y geopolítico, con consecuencias que impactan directamente en el equilibrio energético mundial y elevan el riesgo de una escalada aún mayor.