Domingo 19 de Abril
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Política > Gira por Barcelona

Kicillof se reunió con Lula en el cierre del encuentro progresista en España

El gobernador bonaerense concluyó su viaje con un llamado a construir una alternativa internacional a la ultraderecha internacional y a la política de Milei. “Hay otro camino que no es el de la guerra, la crueldad y el abandono”, dijo en una publicamente.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
Kicillof Lula Kicillof junto a Lula Da Silva en la Movilización Global Progresista, en Barcelona. (Mariano Sanda)

Axel Kicillof cerró su gira por España con una postal política cargada de señales en Barcelona, donde volvió a reunirse con Luiz Inácio Lula da Silva, en un contexto internacional atravesado por conflictos bélicos, tensiones geopolíticas y cuestionamientos crecientes a las políticas de ultraderecha. 

La última vez que habían compartido agenda había sido en agosto de 2024, en Brasilia. Esta vez, el intercambio se dio en el marco de la Movilización Global Progresista, con un telón de fondo marcado por la guerra entre Rusia y Ucrania y la escalada de tensiones en Medio Oriente, con Estados Unidos e Israel enfrentados a Irán. “Hay otro camino que no es el de la guerra, la crueldad y el abandono”, apuntó Kicillof.

El encuentro entre ambos dirigentes no fue aislado. Formó parte de una serie de reuniones bilaterales que el gobernador bonaerense mantuvo con líderes internacionales, pero tuvo un peso político particular porque se trató del refuerzo de un vínculo en un momento donde, según coinciden distintos espacios progresistas, crece el rechazo global a los programas económicos de ajuste y a las experiencias de gobierno asociadas a la ultraderecha, entre ellas la de Javier Milei.

Participaron también de la jornada los alcaldes de Barcelona, Jaume Collboni; de Roma, Roberto Gualtieri; de Muğla (Turquía), Ahmet Aras; la presidenta del Comité Europeo de las Regiones, Kata Tüttő; la concejala de la ciudad de Toronto Alejandra Bravo; y la jefa de la oficina de Asuntos Internacionales de la ciudad de Nueva York, Ana María Archila. El mismo fue moderado por Mar Jiménez, comisionada de Asuntos Europeos del Ayuntamiento de Barcelona.

 

Agenda en común

Durante la reunión, Kicillof y Lula abordaron la situación de Argentina, Brasil y la región. Coincidieron en la necesidad de fortalecer la cooperación y remarcaron el valor de este tipo de encuentros para proyectar una agenda común. El vínculo entre ambos ya había tenido un capítulo anterior en 2024, cuando dialogaron durante más de dos horas en el Palacio de Planalto sobre integración productiva, inversiones y comercio. En ese entonces, el gobernador había destacado la centralidad de Brasil como socio estratégico para la provincia de Buenos Aires, que concentra el 38 por ciento de la población argentina y genera el 50 por ciento del valor industrial del país.

En Barcelona, ese eje volvió a aparecer, aunque atravesado por un escenario más inestable. La discusión ya no se limitó a la cooperación económica, sino que incorporó una dimensión política más amplia: cómo responder a un orden internacional en transformación, con conflictos abiertos y un crecimiento de discursos que cuestionan los consensos democráticos.

El propio Kicillof había anticipado esa mirada un día antes, tras reunirse con el presidente colombiano Gustavo Petro. Allí planteó la necesidad de construir alianzas regionales frente a “un nuevo orden internacional” y advirtió sobre el impacto de las políticas impulsadas por líderes como Donald Trump y Milei. En ese marco, la reunión con Lula funcionó como un punto de consolidación de ese posicionamiento.

La agenda del gobernador en Barcelona incluyó además su participación en el panel “Respuesta progresista local: la primera línea de la democracia”, donde compartió espacio con dirigentes de distintas ciudades del mundo. Allí apuntó directamente contra el rumbo del gobierno nacional. “Desde que uno de los líderes más extremos de la ultraderecha, como Javier Milei, gobierna la Argentina, se intentó instalar que sus políticas han generado estabilidad económica, inversiones e inserción internacional, pero la realidad demuestra todo lo contrario”, sostuvo.

Sin anticipar sus propias definiciones más fuertes, el planteo se inscribió en una línea que recorre distintos sectores del progresismo global compuesta por la idea de que las experiencias recientes de ultraderecha no lograron consolidar los resultados que prometían. En Europa, esa discusión sumó un dato reciente con la derrota de Viktor Orbán, quien llevaba 16 años en el poder y fue uno de los principales referentes de ese espacio político.

Lineamientos políticos

En ese contexto, Kicillof profundizó sus críticas. “Las políticas de Milei no están funcionando: son un fracaso y están destruyendo nuestro aparato productivo, los salarios, la educación y la salud”, afirmó. Luego, amplió: “Quienes tenemos responsabilidades a nivel local no podemos escaparnos ni hacernos los distraídos: debemos darle respuesta a nuestra gente con inversión pública y políticas que traigan bienestar”.

Su intervención también condensó el eje central de su discurso en la gira. “Tenemos que hacerlo también brindando certezas y perspectivas de futuro: a nuestros pueblos debemos mostrarles que hay otro camino que no es el de la guerra, la crueldad y el abandono”. La frase, que dio título a su participación, sintetizó una posición que buscó articular lo local con lo global.

En otra de sus intervenciones, el gobernador fue más allá: “Desde la provincia de Buenos Aires, y en representación del pueblo de la Argentina, decimos que estamos en contra de las matanzas y de la persecución, y a favor de la justicia social. Milei no representa lo que sienten y lo que piensan los bonaerenses y los argentinos”.

La referencia a las “matanzas” y a la “persecución” se inscribe en un contexto global marcado por conflictos armados activos. La guerra entre Rusia y Ucrania ya superó los cuatro años, mientras que en Medio Oriente la escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán suma incertidumbre a un escenario ya de por sí inestable. En ese marco, distintos líderes presentes en la cumbre coincidieron en la necesidad de reforzar los espacios de articulación internacional.

Kicillof retomó esa idea en el cierre de su exposición. “La respuesta a los problemas de nuestro pueblo no es solo local: es esencial que le expliquemos a todo el planeta que no es por el camino que está tomando la ultraderecha internacional como se van a alcanzar soluciones reales”, planteó. Y concluyó: “Ante esta ideología, la respuesta tiene que ser también internacional y aquí la estamos construyendo”.

 

El cierre

La jornada incluyó además reuniones con el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero y con la dirigente italiana Elly Schlein, entre otros referentes. Sin embargo, el encuentro con Lula concentró la atención política por su peso regional y por el antecedente inmediato de distanciamiento entre el gobierno argentino y Brasil.

Ese contrapunto no es menor. Mientras el presidente Milei mantuvo una relación conflictiva con el mandatario brasileño, el gobierno bonaerense buscó sostener y profundizar ese vínculo. La reunión en Barcelona volvió a poner en escena esa estrategia, en un momento donde la provincia enfrenta una crisis económica profunda y busca alternativas de financiamiento e inversión.

La gira, que tuvo también reuniones con empresarios, funcionarios europeos y organismos internacionales, tuvo como eje la búsqueda de nuevas alianzas. Pero en su tramo final, el foco se desplazó hacia la construcción de un posicionamiento político más amplio.

El encuentro con Lula, en ese sentido, funcionó como síntesis. No sólo por lo que representa en términos bilaterales, sino porque reflejó un intento de articular una respuesta común frente a un escenario global atravesado por la guerra, la inestabilidad económica y el avance de discursos que cuestionan el rol del Estado.

 

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