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Opinión

¿Qué es: vuelta a la normalidad...?

(Compartir mis escritos, tiene el carácter de la historia que en “El libro de los abrazos” cuenta Galeano, en "La función del Arte/1", cuando el niño, ante la inmensidad del mar, dice: - ¡Ayúdame a mirar! - )

La “normalidad…” ese estado naturalizado, ¿desde cuánto antes, de que yo me diera cuenta de que, era lo que sostenía nuestra cotidianeidad? Y de esto hacen unos cuantos Septiembres anteriores a este martirio que, aun, nos amenaza con una enfermedad inexplicable, con origen sospechado por sospechoso…  y que sentimos que nos ha destruido “aquella normalidad”. Y digo nuestra cotidianeidad, pensando en la mía y en la de la mayoría de los hombres y mujeres que la habitamos, similares.

Pero, eso que nombran “normalidad”, es la naturalización de una Intersubjetividad débil, no-inteligente, atravesada por el dogma e invadida por todas las taras y los daños del capitalismo. Tarada por esa denominada “razón del mercado”. Débil Intersubjetividad, porque en cada uno de los nodos de esa red hay un individuo, con una Subjetividad vulnerada, no producida por él, moviéndose, el de mejores condiciones en su carácter de “hombre medio”, por el borde delgado y resbaloso de la enajenación y la alienación, justamente por sus “razonamientos” en esa “razón del mercado”.

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La normalidad…  de una sociabilidad de mierda. De hombres y mujeres durmiendo en las calles, de niños que mueren por desnutrición, de hombres y mujeres excluidos del trabajo…  eso es: excluidos de la construcción de su Sujeto Productivo. De hombres y mujeres divididos por “clases sociales”, división que no sólo se expone permanentemente en las revistas y la televisión, sino en cada vigilia atropellada y en cada sueño diluido, en la educación pública, en la atención pública de la salud, en la dificultad de constituirse en Sujetos Sociales, todo: en la perversa consideración de los “que gobiernan”. “La normalidad” de que esos “tipos” y “tipas”, que cada cuatro años aparecen en los carteles de campañas, exhibiendo sus máscaras, anunciando un “contrato social” pensado y transitado, desvergonzadamente, en la no-verdad. Mienten y sonríen. Sonríen cuando exponen su ignorancia y el adueñamiento de la “Propiedad Social”.

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“Normalidad”, no es sinónimo de “Tranquilidad”.

Tranquilidad: conformada por objetos esenciales de la Vida, como: Salud, Relación: con el Otro y con el otro, Trabajo -no en el concepto capitalista- o al menos teniendo esto en disputa. Tiene como sinónimo: Felicidad.

Tranquilidad es el concepto.

Tranquilidad es la esencia de eso que denominamos con el término Felicidad.

Felicidad: un sinónimo; que se relativiza, se frivoliza, se desgasta y confunde, se utiliza. Es objeto de intercambio del mercado. Es un vocablo debilitado en los discursos del poder político.

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Pensemos a la Tranquilidad, como la armonía con los Sujetos y objetos que nos rodean.

Entonces: como la armonía con el Ambiente.

Ese término “Normalidad”, se usa para designar lo establecido, aún, para significar, caprichosamente, “lo que está bien…” “normalidad”, igual “a lo que está bien”. En todo caso, como si ese supuesto bien-estar fuese una continuidad, que madruga con nosotros, que está…  sólo porque está…  porque lo repite como un estúpido mantra  el ministro correspondiente.

 Y esa “normalidad” es lo que naturalizamos desde el componente “Efectivo” del Imaginario Social, que es el componente de lo instituido, de lo establecido, de lo inamovible, del statu quo. Y si eso es “Normalidad”, es una idiota suposición.

“Meta”, “fin”, “carrera”, “llegar”, “alcanzar”, son las estupideces que nos procura el positivismo, el univoco pensamiento calculador en que se asienta capitalismo, eso hace a esa “normalidad”, la de haber incorporado a nuestros movimientos el arrastrar una neurosis estimulada de tanta mierda.

Pensar y hablar de “normalidad…” ¡que deficiencia!

Propongo rumiar este concepto, de mi Filosofía: “La Salubridad del Hombre es una sola: es la interioridad exterior y es lo exterior de nuestra interioridad”.

Tendremos que construir una nueva Exterioridad…  

Preguntarnos y buscar respuestas, a:

¿Qué Sociabilidad pretendemos, para tener Tranquilidad?

¿Qué entendemos por Propiedad Social-esa propiedad que no se privatiza? ¿Entendemos que debemos construirle Sentido a nuestra cotidianeidad, y que eso del “sentido común” es una barbaridad, una idiotez?

¿Entendemos?, que: La Vida es la Vida, y eso es: está poblada con la Belleza, toda la Belleza está en la Vida. Y está poblada con dolor. Por eso el Hombre tiene la Razón y tiene la posibilidad del Conocimiento. Con el Conocimiento y el uso de la Razón, el Hombre tiene que debilitar el Dolor. Lo que le permitirá visibilizar y sentir la Belleza

¿Entiende el hombre y la mujer que llevamos a cuesta el par contradictorio: Finito-Infinito…?

¿Entiende el hombre y la mujer que no podemos extensificar la Vida, pero si debemos y podemos Intensificar la Vida?

Tendremos que construir una nueva Exterioridad…  para que “la normalidad” se defina en el concepto Tranquilidad.

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