Viernes 17 de Abril
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Provinciales > Mirada profesional

Una psicóloga analizó el fenómeno de las amenazas de tiroteos en las escuelas sanjuaninas

Ante una serie de amenazas de tiroteos en escuelas sanjuaninas, una especialista advierte que estos episodios no deben leerse solo como delitos, sino como señales de malestar profundo en adolescentes.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
Aparecieron mensajes intimidantes en varias escuela de San Juan, obligando a activar protocolos de prevención (Gentileza)

La aparición de amenazas de tiroteos en escuelas de San Juan encendió la alarma en las autoridades, que desplegaron un operativo preventivo para resguardar a la comunidad educativa y evitar situaciones de riesgo.

Las medidas incluyen presencia policial, monitoreo y protocolos de actuación ante posibles episodios, en un contexto donde estos mensajes, muchas veces difundidos por redes sociales, generan temor e incertidumbre en alumnos, familias y docentes.

Sin embargo, más allá del abordaje en materia de seguridad, especialistas advierten que este tipo de conductas requiere una mirada más profunda. La psicóloga infantil Silvia Belloti explicó a través de sus redess sociales que detrás de una amenaza de este tipo hay una problemática que excede el hecho puntual.

“Detrás de una amenaza hay una historia que no está encontrando palabras. El síntoma no es el problema, es la manifestación de una desorganización profunda”, escribió la profesional, al analizar los recientes casos.

En ese sentido, planteó que estas conductas pueden ser interpretadas como un grito de auxilio, una forma extrema de expresar aislamiento, frustración o la necesidad de ejercer algún tipo de control en un entorno donde los adolescentes se sienten invisibles o desbordados.

Los posibles percutores

También advirtió sobre el impacto del entorno digital, que puede erosionar la empatía y amplificar este tipo de mensajes sin dimensionar sus consecuencias reales. Para Belloti, el desafío es salir del estado de alerta permanente y avanzar hacia una escucha activa. “La seguridad no se construye solo con medidas externas, sino con la solidez de los vínculos”, remarcó.

En esa línea, propuso tres ejes clave para la prevención. En primer lugar, una mirada clínica que entienda estas acciones como respuestas, aunque desadaptadas, a contextos percibidos como hostiles. En segundo término, la necesidad de una presencia adulta que valide emociones sin juzgarlas. Y finalmente, la aplicación de prácticas de justicia restaurativa que permitan a los jóvenes comprender el daño causado y reintegrarse a la comunidad.

Mientras continúan los operativos preventivos en la provincia, el fenómeno abre un debate más amplio sobre el rol de la escuela, la familia y la sociedad frente a nuevas formas de expresión de la violencia juvenil, donde la intervención temprana y el acompañamiento aparecen como claves para evitar que estos episodios escalen.

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