El intento de Gianni Infantino de abrir los derechos comerciales del Mundial a capitales privados generó un fuerte rechazo entre federaciones europeas. Serbia, Suecia, Finlandia y Dinamarca retiraron o cuestionaron su respaldo al dirigente.
La Corte Constitucional de Italia decidió no resolver de forma definitiva la validez de la reforma que restringió el acceso a la ciudadanía por descendencia y trasladó la discusión al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.