La Justicia boliviana dictó una segunda prisión preventiva contra el consultor político argentino, esta vez por una investigación por presunto enriquecimiento ilícito.
El joven de 17 años, fue sorprendido por el ladrón que le apoyó una punta de hierro en el cuello y le arrebató el teléfono. La Policía encontró al sospechoso escondido y fue condenado a cinco años de prisión efectiva.