No hallaron nada
Familiar de un tripulante sanjuanino participó de la búsqueda junto a vidente
Familiares de los tripulantes del ARA San Juan insistieron en el rastrillaje de las zonas que decían los videntes. Tres de ellos se embarcaron junto a la adivina y 96 tripulantes pero no encontraron nada.
POR REDACCIÓN
Familiares de los 44 tripulantes del ARA San Juan insistieron para que la Armada los llevara a rastrillar la zona donde ellos creían que podía estar el submarino. Lograron embarcarse y comenzar la travesía de 10 días, aunque los resultados que obtuvieron no fueron los que esperaban.
Fueron 23.893 km de mar Argentino con sondeos en profundidades de hasta 1.300 metros los que realizaron buscando al submarino.
Tres familiares de tripulantes y una vidente afirmaban que la búsqueda debía centrase en el norte y no en el sur, como cree la Armada. Ante la situación, desde la institución cedieron al reclamo y les ofrecieron la posibilidad de viajar junto a ellos en la búsqueda.
Los cuatro emprendieron viaje llenos de esperanza y nerviosismo, aunque, con el pasar de los días, las ilusiones de dar con el objetivo se desvanecían. Tras diez días de intensos rastrillajes regresaron en Puerto Belgrano con las manos vacías.
“Todos, desde el cabo al comandante y el segundo comandante nos dejaron sin palabras”, manifestaron con gratitud. “Los hemos visto quebrarse. Y no eran solo cabos, eran oficiales y los hemos visto llorar junto al sonar. Fueron turnos de trabajo extenuantes de escucha del fondo del mar. Por lo general corresponden turnos de dos horas frente al sonar, dada la sensibilidad acústica que éste provoca en sus técnicos. Sin embargo, ellos se estacaban 16 horas seguidas junto al sonar; eso es algo que no lo olvidaremos jamás”, concuerdan entre todos.
Entre las personas que viajaron se encontraba Angel Raul Britez, el concuñado del sanjuanino Ricardo Gabriel Alfaro. El hombre, que tenía 37 años de edad se desempeñaba como oficial segundo cocinero. También, participaron de la experiencia Malvinas Vallejos, hermana de sonarista Celso Vallejos y Claudio Sandoval, tío de Vallejos. La cuarta tripulante fue la vidente Maricel Ruiz. Con ella a bordo, señalaron los puntos a rastrillar.
Britez contó que” solo había cuatro lugares. Y a mi me tocó por sorteo, salió mi nombre entre los de otros familiares”. Agregó que “el mar no es un lugar fácil donde estar”.
“Nos embarcamos con la imagen de que la armada era lo peor, pero al menos ellos, los 96 tripulantes, nos hicieron sentir la calidad humana. Lo profesionales que son”, finalizó Raúl tras el viaje en el que no encontraron nada.