Salud y Bienestar > Salud emocional
Aprender a poner límites sin culpa: claves para cuidar tu bienestar
La psicóloga Natalia Arévalo explica cómo poner límites sin culpa y mejorar los vínculos desde el autocuidado y la comunicación.
Por Brenda Uñate Hace 2 horas
En una nueva edición de Salud & Bienestar, el programa emitido por HUARPE TV (19.2 de TDA), Kick y YouTube, la psicóloga Natalia Arévalo abordó una problemática cotidiana que atraviesa a muchas personas: la dificultad para poner límites sin sentir culpa. A través de una charla cercana y clara, dejó herramientas prácticas para mejorar los vínculos y priorizar el bienestar emocional.
“Colocar límites no es un muro, es una puerta”, explicó la especialista, marcando desde el inicio un cambio de perspectiva. La idea, según señaló, es entender que los límites no implican rechazo ni distancia definitiva, sino la posibilidad de regular cuánto damos y cuánto recibimos en nuestras relaciones.
Uno de los principales obstáculos aparece en el plano emocional. “Si yo le digo que no a alguien soy mala persona”, ejemplificó Arévalo sobre una de las creencias más arraigadas. Este tipo de pensamientos, muchas veces aprendidos desde la infancia, generan culpa y dificultan la posibilidad de priorizarse.
La culpa y las creencias que nos condicionan
La culpa, según explicó la psicóloga, no siempre tiene que ver con la reacción del otro, sino con lo que cada persona siente internamente. “La culpa aparece porque estoy haciendo algo diferente a lo que he aprendido”, señaló.
En ese sentido, muchas personas tienden a decir que sí aun cuando no tienen ganas, por miedo al rechazo o al enojo ajeno. Esto, con el tiempo, genera malestar. “Nos genera una sobrecarga, irritabilidad, incomodidad”, detalló.
La especialista remarcó la importancia de hacer una pausa y preguntarse qué se desea realmente. Identificar las propias necesidades es el primer paso para poder actuar en consecuencia. Luego, llega el momento de comunicarlo de manera clara.
“No dar tantas explicaciones, sino decir hoy no tengo ganas o prefiero descansar”, recomendó. Este tipo de comunicación, lejos de ser agresiva, forma parte de lo que se conoce como asertividad: expresar lo que uno siente sin dañar al otro ni dejarse de lado.
Límites sanos, vínculos más saludables
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue entender que poner límites no daña los vínculos, sino que los mejora. “El límite es una manera de autocuidado”, afirmó Arévalo.
Cuando los límites no existen o no se sostienen, aparecen conflictos internos que terminan afectando las relaciones. En cambio, establecer reglas claras permite construir vínculos más respetuosos.
También se refirió a las reacciones del entorno. “Si la otra persona se enoja cuando pongo un límite, es porque tenía un beneficio de que yo no lo pusiera”, explicó. En estos casos, el desafío está en sostener la decisión sin retroceder por presión externa.
La psicóloga destacó que este aprendizaje no se limita a una sola área, sino que atraviesa todos los ámbitos: familiares, laborales, sociales y de pareja. Incluso, a veces no es necesario decirlo con palabras. Tomar distancia o elegir no participar también es una forma de establecer un límite.
Un proceso que requiere práctica
Para quienes sienten culpa al priorizarse, Arévalo dejó un mensaje claro: es un proceso que lleva tiempo. “Al principio surge la culpa, pero después aparece la gratitud y la satisfacción”, aseguró.
El cambio implica modificar hábitos y creencias profundamente arraigadas, por lo que es normal que genere incomodidad al inicio. Sin embargo, con práctica, los beneficios se vuelven evidentes: mayor bienestar, relaciones más sanas y una mejor conexión con uno mismo.
“Protegerme y autocuidarme va a hacer que pueda dar mi mejor versión”, concluyó.
En tiempos donde la exigencia y la sobrecarga son moneda corriente, aprender a decir que no sin culpa se vuelve una herramienta clave para cuidar la salud mental y construir vínculos más equilibrados.