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Ir a terapia: por qué cuidar la salud mental mejora la calidad de vida
La psicóloga Natalia Arévalo remarcó la importancia de la terapia para afrontar el estrés, la ansiedad y mejorar el bienestar emocional.
Por Brenda Uñate Hace 1 hora
La salud mental ocupa cada vez más espacio en las conversaciones cotidianas. El estrés, la ansiedad, el agotamiento emocional y las exigencias de la vida diaria impactan de lleno en las personas, aunque muchas veces todavía cuesta pedir ayuda. En el programa Salud & Bienestar, emitido por HUARPE TV en el 19.2 de TDA, Kick y YouTube, la licenciada Natalia Arévalo reflexionó sobre la importancia de ir a terapia, derribar prejuicios y comprender que buscar acompañamiento profesional no es una señal de debilidad.
“Existe un prejuicio social que asocia ir a terapia con estar loco o tener un problema muy grande”, explicó la profesional durante la entrevista. Sin embargo, remarcó que también existen prejuicios personales que muchas veces llevan a minimizar lo que le sucede a cada uno. “Hay personas que dicen ‘no sé si es para tanto’ y evitan pedir ayuda porque no quieren indagar en aquello que les incomoda”, señaló.
La psicóloga explicó que no siempre hace falta atravesar una situación extrema para comenzar un proceso terapéutico. Por el contrario, sostuvo que muchas veces el mejor momento para iniciar terapia es cuando la persona se encuentra emocionalmente estable. “Cuando estamos bien, estamos mucho más abiertos y no tan a la defensiva”, afirmó.
Cuándo es momento de pedir ayuda
Uno de los puntos centrales de la charla estuvo relacionado con las señales que pueden indicar la necesidad de acompañamiento profesional. Para Arévalo, no existe una única alarma universal, ya que cada persona vive sus procesos de manera diferente.
“La señal es sumamente personal. Uno se da cuenta cuando todas las soluciones que intentó ya no funcionan y el malestar empieza a crecer”, explicó. Según detalló, muchas veces pequeños conflictos se transforman en problemas mayores cuando se sostienen en el tiempo sin atención adecuada.
Además, remarcó que la terapia no funciona como una solución mágica, sino como un espacio de construcción de herramientas emocionales. “Los psicólogos no somos salvadores. Acompañamos y brindamos estrategias para afrontar lo que se presente”, indicó.
En este sentido, utilizó una imagen muy clara para describir el proceso terapéutico. “Tal vez no podamos evitar el tsunami, pero sí aprender herramientas para atravesarlo”, expresó.
La especialista también hizo foco en cómo el ritmo actual de vida afecta la salud emocional. “Vivimos desconcentrados, en modo alerta y sin conectar con el presente”, sostuvo. Ese estado constante de tensión termina impactando en las relaciones familiares, laborales y afectivas.
“Cuando una persona no está en equilibrio consigo misma, eso se refleja en la manera de vincularse con los demás”, explicó.
El valor del vínculo terapéutico
Durante la entrevista, Arévalo destacó especialmente la importancia del vínculo entre paciente y terapeuta. Para la profesional, esa relación es una de las bases más importantes del proceso.
“La terapia es ese lugar donde uno puede mostrar su vulnerabilidad sin sentirse juzgado”, afirmó. En ese espacio, explicó, las personas pueden hablar de sus miedos, angustias o inseguridades sin necesidad de sostener una “coraza”.
Además, aclaró que es común que algunas personas no se sientan cómodas en una primera experiencia terapéutica, pero recomendó darse tiempo antes de abandonar el proceso. “Hay que permitirse varias sesiones para construir ese vínculo y empezar a conocer el espacio terapéutico”, señaló.
Hacia el final de la charla, la psicóloga dejó un mensaje orientado a quienes sienten temor o vergüenza de pedir ayuda. “Somos humanos y la vulnerabilidad es una de las características que más nos conecta con los demás”, expresó.
También remarcó que aceptar que no se puede con todo en soledad es un acto de humildad y no una muestra de debilidad. “Pedir ayuda permite compartir la carga y tener otra mirada más objetiva sobre lo que nos pasa”, concluyó.