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Cómo cuidar al jazmín de invierno, la trepadora que florece con heladas
El jazmín de invierno se convirtió en una de las plantas más elegidas para jardines en climas fríos.
POR REDACCIÓN
El jazmín de invierno, conocido científicamente como Jasminum nudiflorum, es una de las plantas trepadoras más valoradas para jardines en climas fríos, gracias a su capacidad de florecer en pleno invierno, cuando la mayoría de las especies permanecen inactivas.
Su principal atractivo radica en sus flores amarillas, que aparecen en los meses más fríos y aportan color en una época donde predominan los tonos apagados. Esta característica lo convierte en una opción ideal para mantener el jardín activo durante todo el año.
Además, se trata de una planta muy resistente, capaz de tolerar heladas moderadas y adaptarse tanto a climas fríos como templados, sin requerir cuidados complejos ni mantenimiento intensivo.
Otra de sus ventajas es su crecimiento, ya que puede superar los tres metros de altura si cuenta con un soporte adecuado, como muros, rejas o pérgolas, lo que la hace ideal para cubrir superficies y generar espacios verdes verticales.
A diferencia de otros jazmines, esta variedad no se destaca por su perfume, sino por su valor ornamental y su capacidad de adaptación, lo que la vuelve una opción práctica tanto para principiantes como para jardineros experimentados.
En cuanto a sus cuidados, se recomienda ubicarla en lugares con buena luz, aunque también tolera la semisombra, y mantener un riego moderado evitando excesos de agua. La poda ligera después de la floración ayuda a conservar su forma y estimular un crecimiento saludable.
Por su resistencia, bajo mantenimiento y floración fuera de temporada, el jazmín de invierno se consolida como una de las opciones más elegidas para quienes buscan un jardín vistoso incluso en los meses más fríos del año.