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Deseo sexual: qué lo frena, qué lo activa y cómo entenderlo
La licenciada Alexandra Amorós contó cómo influyen el estrés, la autoestima y la comunicación en el deseo sexual y la intimidad de pareja.
Por Brenda Uñate Hace 1 hora
Hablar de deseo sexual todavía genera dudas, silencios y muchas presiones sociales. Aunque suele asociarse únicamente con la atracción o la frecuencia de las relaciones, detrás del deseo intervienen factores emocionales, físicos, mentales y vinculares que muchas veces pasan desapercibidos. En el programa Salud & Bienestar, emitido por HUARPE TV en la señal 19.2 de TDA, Kick y YouTube, la psicóloga y sexóloga Alexandra Amorós explicó cómo funcionan los llamados “frenos y aceleradores del deseo” y por qué no existen fórmulas universales cuando se habla de sexualidad.
“Hay cosas que te ayudan a conectar y cosas que te apagan un poco el motor”, resumió la especialista al introducir una teoría desarrollada por la educadora sexual Emily Nagoski. Según explicó, el deseo sexual no depende solamente de prácticas o gustos personales, sino también de la historia de vida, la relación con el propio cuerpo, la confianza con la pareja y el contexto emocional de cada persona.
“No hay frenos y aceleradores universales”, señaló Amorós. Lo que para alguien puede resultar estimulante, para otra persona puede generar incomodidad, inseguridad o rechazo.
El estrés, la vergüenza y los silencios
Entre los principales factores que pueden bloquear el deseo aparecen situaciones cotidianas que muchas veces pasan inadvertidas. “Desde el aliento, pasando por buenos o malos tratos, la distribución de tareas o del dinero en la pareja”, enumeró la sexóloga. También mencionó la vergüenza, el miedo y la dificultad para hablar sobre sexualidad.
“Hablamos mucho de sexo, hacemos chistes, pero cuando hay que sentarse a hablar de verdad con la persona con la que estamos, ya no es tan sencillo”, explicó.
Para Amorós, la comunicación ocupa un rol central en la vida íntima, aunque no siempre se da de manera clara. “A veces creemos que estamos siendo súper claros y no lo estamos siendo”, afirmó. Esa falta de diálogo puede generar malos entendidos, frustraciones y distancia emocional.
Otro factor que influye directamente es el estrés cotidiano. Trabajo, responsabilidades familiares, preocupaciones económicas y el ritmo acelerado de la vida actual impactan de lleno en la sexualidad. “Para poder conectarte con un otro necesitás estar tranquila”, señaló.
La especialista remarcó además que existen muchos mandatos sociales sobre cómo “debería” funcionar una pareja. Uno de los más frecuentes es creer que la frecuencia sexual determina la salud de la relación. “Es un gran mito”, aseguró. “Podés tener sexo todos los días y llevarte muy mal”.
El cuerpo, la mente y el deseo
Durante la entrevista, Amorós también explicó la diferencia entre deseo y excitación, dos conceptos que suelen confundirse. Mientras la excitación tiene que ver con la respuesta física del cuerpo, el deseo está ligado a lo mental y emocional.
“Muchas veces sucede que yo el deseo lo tengo, pero no tengo la energía o mi cuerpo no lo registra”, comentó. En esos casos, es importante revisar qué está pasando emocionalmente y qué factores están interfiriendo en esa conexión.
La autoestima y la percepción corporal también juegan un papel clave. “Los aceleradores van desde la tranquilidad y desde sentir que lo que estás por hacer no solo te gusta, sino también es seguro”, explicó.
Frente a las dificultades sexuales, la especialista recomendó evitar las soluciones rígidas o las exigencias excesivas dentro de la pareja. Incluso planteó una idea que puede parecer contradictoria: generar más espacios individuales. “El deseo también necesita cierta distancia”, sostuvo. Y utilizó una metáfora sencilla para explicarlo: “Como el fuego del asado, si los palos están demasiado juntos no prende y si están demasiado separados tampoco”.
Finalmente, Amorós destacó la importancia de consultar cuando la situación genera angustia o malestar. “Cuando sentís que tus herramientas ya no alcanzan, es momento de pedir ayuda”, afirmó.
En tiempos donde las redes sociales y los discursos idealizados sobre la sexualidad generan más presión que información, entender que el deseo no funciona igual para todos puede ser el primer paso para construir vínculos más sanos, libres y conscientes.