A fines de la década del 90, el nombre de Mary Kay Letourneau ocupó titulares en todo Estados Unidos y dio la vuelta al mundo. Se trataba de una maestra de escuela primaria que fue condenada por abusar sexualmente de uno de sus alumnos, un niño de apenas 12 años. Lo que hizo único su caso no fue solo el delito, sino lo que vino después: una relación que continuó tras las rejas, dos hijas en común y un matrimonio que duró más de veinte años.
Mary Katherine Schmitz, conocida como Mary Kay Letourneau, nació el 30 de enero de 1962 en Tustin, California. Era maestra, estaba casada y tenía cuatro hijos cuando, en 1996, trabajaba como docente de sexto grado en la escuela pública Shorewood, en la localidad de Burien, estado de Washington. Allí conoció a Vili Fualaau, un alumno de 12 años.
El inicio del escándalo
Según se estableció judicialmente, Letourneau comenzó a abusar sexualmente del menor durante ese período. La relación se mantuvo en secreto hasta que la situación se volvió insostenible: la profesora quedó embarazada.
A principios de 1997, el esposo de la docente descubrió unas cartas de "amor" que Letourneau le había escrito a Fualaau, lo que provocó que abandonara el hogar familiar. Poco después, un familiar del menor realizó la denuncia ante las autoridades y el caso estalló mediáticamente.
En marzo de ese año, Letourneau fue detenida y acusada formalmente por abuso sexual a un menor de edad. Mientras esperaba el juicio, dio a luz a la primera hija fruto de la relación con Fualaau.
El acuerdo incumplido y la condena
La fiscalía del estado de Washington buscaba una condena de seis años y medio de prisión. Sin embargo, la defensa logró negociar un acuerdo de culpabilidad que reducía la pena a seis meses de cárcel, con tres suspendidos, y una condición central: una vez en libertad, Letourneau tendría prohibido mantener cualquier tipo de contacto con el menor de por vida.
La docente cumplió tres meses en prisión y fue liberada bajo las condiciones impuestas por el tribunal. Pero poco tiempo después, la policía la encontró dentro de un auto junto a Vili Fualaau, el mismo adolescente con el que tenía prohibido contactarse.
La violación del acuerdo judicial fue determinante. Un juez revocó el pacto y restableció la pena máxima permitida por la ley para ese delito: siete años y medio de prisión. En 1998, Letourneau volvió a la cárcel para cumplir la condena completa.
Ocho meses después de estar nuevamente tras las rejas, ocurrió otro hecho que conmocionó a la opinión pública: dio a luz a la segunda hija de Fualaau.
Libertad, matrimonio y años de convivencia
Letourneau permaneció encarcelada hasta 2004. Al recuperar la libertad, retomó su relación con Vili, que ya era mayor de edad. En mayo de 2005, ambos decidieron casarse.
Durante los años siguientes, la pareja crió a sus dos hijas, Audrey y Georgia, y hasta escribieron un libro juntos titulado "Un solo crimen, el amor". La historia también fue llevada a la pantalla en la película "All American Girl: The Mary Kay Letourneau Story".
En distintas entrevistas, Vili Fualaau aseguró durante mucho tiempo que no se consideraba una víctima y que no sentía vergüenza por la relación. Sin embargo, con el paso de los años, su postura comenzó a cambiar.
El final de la historia
En mayo de 2017, después de casi doce años de matrimonio, Fualaau presentó una solicitud de divorcio. Aunque en ese momento retiró el pedido, la relación ya mostraba signos de desgaste. Finalmente, el matrimonio se disolvió en agosto de 2019.
Tras la ruptura, Fualaau reconoció que con el tiempo había comenzado a ver la relación de otra manera. Para mayo de 2020, llegó a calificarla como "poco saludable", una mirada muy distinta a la que había sostenido durante décadas.
Mary Kay Letourneau murió el 6 de julio de 2020, a los 58 años, en su casa cerca de Seattle, como consecuencia de un cáncer contra el que luchó durante meses. Su historia quedó grabada como uno de los casos judiciales más polémicos y mediáticos de las últimas décadas en Estados Unidos.