Jueves 30 de Abril
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Salvioli confirmó monitoreos del INA en las cuencas de Jáchal

El titular del Instituto Nacional del Agua detalló el reciente relevamiento hídrico en el departamento del norte sanjuanino. Advirtió sobre el boro, el arsénico y el riesgo en Pampa del Chañar.

Hace 9 horas
La importancia de estos monitoreos de agua radica no solo en el consumo inmediato, sino en la preservación de los ecosistemas.

El titular del Centro Regional de Aguas Subterráneas (CRAS), dependiente del Instituto Nacional del Agua (INA), Leandro Salvioli, confirmó en una reciente entrevista concedida al periodista jachallero Jorge Morales, que personal técnico del organismo, durante la semana pasada, realizó una intensa labor de monitoreo en las cuencas hídricas del departamento de Jáchal y otras zonas de la provincia de San Juan. Las actividades, llevadas a cabo por el equipo de laboratorio, se centraron en la recolección de muestras y mediciones para evaluar el estado actual de la calidad y el nivel del agua subterránea en la región. Los resultados detallados de este último monitoreo estarán disponibles en aproximadamente dos meses, una vez que el laboratorio procese toda la química del agua recolectada

Monitoreo técnico en un contexto de austeridad

A pesar de las dificultades presupuestarias que atraviesan los organismos nacionales, Salvioli destacó que el INA CRAS mantiene su compromiso histórico con la provincia, monitoreando las cuencas de San Juan de forma ininterrumpida desde el año 1966. El funcionario explicó que, aunque el presupuesto actual se encuentra "en un freezer" y limitado principalmente al pago de sueldos, el instituto utiliza recursos propios y convenios con otras provincias como Mendoza y San Luis para sostener las tareas de campo.

La labor realizada hace unos días fue descrita como una actividad de rutina aprovechando los meses de abril a julio, período en el que disminuye el bombeo y se puede obtener una medición más precisa del nivel pieométrico (la profundidad del agua) y de su composición química.

En esta oportunidad, el equipo trabajó en puntos estratégicos como Huaco, donde se tomaron muestras en perforaciones clave como el pozo del Molino —conocido por su alta salinidad— y el de La Aguada. También se relevaron entre seis y ocho perforaciones en el Valle de Jáchal, abarcando sectores desde Pampa del Chañar hasta el norte de Villa Mercedes, con el fin de obtener una representatividad total de la cuenca.

El diagnóstico: una realidad química preocupante

Uno de los puntos más críticos señalados por Salvioli fue la aptitud del agua para el consumo humano. Según los datos históricos y las observaciones preliminares del último operativo, la gran mayoría de los pozos en Jáchal, incluyendo zonas como Niquivil, Pampa Vieja y gran parte de Huaco, no son aptos para el consumo humano debido a que los niveles de boro y arsénico superan lo establecido por el Código Alimentario Argentino.

Salvioli fue tajante al señalar que estos dos elementos representan "grandes problemas indelebles" para la cuenca. Incluso mencionó que, debido a una histórica "mala gestión del agua", problemas que antes eran específicos de ciertos sectores se han ido extendiendo. Un ejemplo claro es la construcción del azud de Pachimoco hace casi un siglo y el dique Los Cauquenes, obras que terminaron comunicando cuencas y trasladando la "pluma de boro" hacia el norte, afectando a zonas como Huaco que originalmente no padecían esta contaminación natural.

Pampa del Chañar: la "joya" que debe protegerse

En contraste con la situación general del departamento, el acuífero de Pampa del Chañar se mantiene como la única fuente de agua de excelente calidad, cumpliendo con todos los requisitos para consumo humano. Salvioli calificó a este acuífero como una "pequeña joya" y explicó que su origen es distinto al del río Jáchal: mientras este último es de carácter nival (deshielo) y arrastra boro y arsénico desde las cordilleras de La Rioja, Pampa del Chañar se recarga principalmente de lluvias a través de arroyos como el Huachi y el Durazno.

Sin embargo, el titular del INA CRAS lanzó una advertencia urgente: la "pluma de boro" tiene tendencia a desplazarse hacia el norte y existe el riesgo de que termine invadiendo Pampa del Chañar. Además, señaló que el acuífero está al límite de comenzar lo que denominó "minería del agua", es decir, extraer más de lo que se recarga. "Hay que cuidar el agua, sobre todo la de Pampa del Chañar, que es la mejor calidad que tiene el valle jachallero", enfatizó Salvioli, haciendo un llamado tanto a las autoridades para que definan políticas hídricas claras como a la población para evitar consumos excesivos.

Sin fondos provinciales para realizar los monitoreos

Durante la charla, el titular del INA señaló que el año pasado la provincia no renovó el Acta 7. No obstante, este año los técnicos del organismo salieron igualmente a monitorear las cuencas.

“El Acta 7, firmada en 2021, establecía que la provincia nos brindaba los fondos necesarios para realizar monitoreos en las cuencas de los valles de Tulum, Ullum, Zonda y Jáchal, Huaco y Niquivil. Siempre contábamos con recursos para las campañas de campo y los análisis de laboratorio que sustentan nuestros informes. Desde el año pasado eso dejó de ocurrir, pero quédense tranquilos: el INACRAS igual lo está haciendo”, explicó Salvioli.

En ese marco, el funcionario nacional indicó que, con las nuevas autoridades de Hidráulica, se abre una expectativa de retomar acuerdos y financiamiento para los monitoreos. “De todos modos —aclaró—, sin esperar, el INA ya está realizando estas tareas”. 

Un compromiso con el ecosistema hídrico

La importancia de estos monitoreos radica no solo en el consumo inmediato, sino en la preservación de los ecosistemas. Salvioli destacó que el INA CRAS está por iniciar un trabajo fundamental de isotopía para determinar con exactitud cuándo y cómo se recargan estos acuíferos, lo que permitirá tomar decisiones basadas en ciencia.

Leandro Salvioli, hidrogeólogo titular del INA - CRAS

Finalmente, el funcionario recordó que, aunque el INA genera los informes técnicos, la potestad sobre el uso del agua y las obras necesarias para subsanar la contaminación histórica pertenecen a la provincia. Para Salvioli, el primer paso para proteger el futuro hídrico de Jáchal es "dejar de meter la pata", desarticulando las conexiones artificiales entre cuencas limpias y contaminadas y priorizando la preservación de las fuentes que aún conservan su pureza.

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