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Empleo en textil argentino cayó 13% y rubros más afectados
Un informe del sector revela que la cadena textil argentina perdió 13% de sus empleos y 8% de sus empresas entre 2023 y 2025, en medio de una fuerte caída productiva y el boom de importaciones que desplaza la producción local.
POR REDACCIÓN
La cadena textil, que incluye producción de fibras, confección de indumentaria y actividades afines, acumuló una pérdida del 13% de los puestos de trabajo registrados desde que Javier Milei asumió la Presidencia, según un relevamiento de la Cámara Industrial Argentina de Indumentaria (CIAI). Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025, aproximadamente 16.000 empleos se destruyeron y 466 empresas cerraron sus puertas, consolidando al sector como uno de los más golpeados de la industria manufacturera local.
El desplome del empleo en la cadena textil se produce en un contexto de caída de producción nacional y un fuerte ingreso de importaciones, particularmente desde plataformas extranjeras que operan bajo regímenes tradicionales como puerta a puerta, con menores controles aduaneros y ventajas logísticas, según datos del sector.
Dentro de la industria textil, varios segmentos sufrieron caídas más profundas en su mercado laboral:
Ropa interior y medias registró una reducción del 21% en empleos (-1.487 puestos).
Ropa deportiva cayó 19% (-642).
Confección de tejidos de punto también perdió 19% de su fuerza laboral (-277).
Confección de tejidos planos retrocedió 10% (-1.969).
Ropa de trabajo cayó 6% (-379).
Solo el rubro de ropa para bebés y niños logró una leve recuperación del 1%, siendo la excepción en un panorama mayoritariamente negativo.
El descenso del empleo refleja un contexto productivo deteriorado: la producción textil cayó fuertemente y el uso de la capacidad instalada se mantiene bajo, por debajo del 35%, según datos oficiales complementarios, mientras que prendas de vestir mostraron caídas interanuales tanto respecto de 2023 como de 2024.
Analistas del sector también destacan que el crecimiento de las importaciones, especialmente de productos de bajo costo procedentes de China y otras regiones, ha presionado aún más a las fábricas locales, obligando a ajustes de personal y, en muchos casos, al cierre de talleres y empresas familiares.
La caída del empleo en la industria textil se inscribe en un contexto mayor de contracción de la actividad industrial argentina y la pérdida de empleo en sectores manufactureros, que han generado preocupación entre empresarios y trabajadores por la sostenibilidad del empleo formal y la competitividad productiva del país.