Viernes 10 de Abril
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Comunidad > Valle Fértil

Merendero Carita Feliz: solidaridad vecinal ante la crisis económica

Vecinos de Valle Fértil crearon el merendero "Carita Feliz" para contener a niños ante la crisis económica. Enzo Moles cuenta el proyecto que busca fortalecer a la comunidad.

Hace 2 horas

En el corazón de la Villa San Agustín, departamento de Valle Fértil, la crisis económica que golpea al país ha dejado de ser una estadística para transformarse en una realidad palpable en las mesas de los hogares más humildes. Ante este escenario, la solidaridad emergió como una respuesta organizada de un grupo de vecinos comprometidos que, lejos de quedarse de brazos cruzados, decidieron dar vida al Merendero Carita Feliz. Este espacio, que funciona en el Barrio Costanera, se ha convertido en un faro de contención y esperanza para decenas de niños de la zona.

En diálogo con DIARIO HUARPE, Enzo Moles, uno de los impulsores de esta iniciativa, relató cómo la observación directa de la realidad los empujó a actuar. "Esto salió de la necesidad, junto con otros vecinos salimos a caminar por la villa y nos encontramos en esta situación que todos estamos atravesando", explicó Moles, subrayando que la vulnerabilidad de los más pequeños fue el motor principal. El compromiso fue tal que, tras una reunión que comenzó a las 20:00 horas en su casa, terminaron a las 5:30 de la mañana con todo el proyecto planificado para comenzar de inmediato.

Una jornada de trabajo y contención

El Merendero Carita Feliz nació hace apenas un mes, pero su crecimiento ha sido exponencial. Comenzaron asistiendo a 20 niños, cifra que rápidamente subió a 40, y para este fin de semana esperan recibir a unos 60 chicos. Sin embargo, la proyección a corto plazo es mucho mayor: estiman que deberán contener a una población de entre 120 y 150 niños.

La elección de los días de funcionamiento no fue azarosa. El merendero abre sus puertas todos los sábados a partir de las 14:00 horas. "Nos preocupaba el fin de semana, porque entre semana los chicos tienen los comedores escolares, pero el fin de semana llegan a la casa y la situación es distinta", comentó Moles. El relato de la urgencia es desgarrador: el fin de semana pasado, tres niñas se acercaron a las 15:00 horas al merendero pidiendo comida porque no habían almorzado.

La dinámica de los sábados es intensa. Mientras los voluntarios preparan el chocolate, el mate cocido y las sopaipillas en la cocina de un domicilio particular ubicado en la intersección de Santiago del Estero y Raúl Alfonso (en la casa de Rita y Abel), el equipo se prepara para recibir a los chicos. A las 15:30 horas se suma el equipo pedagógico, y a las 16:00 comienzan formalmente las actividades que van mucho más allá de una merienda.

Más que una copa de leche: educación y oficio

El objetivo de Carita Feliz es brindar una contención integral. El espacio cuenta con apoyo escolar y juegos didácticos, buscando que los niños encuentren un lugar de aprendizaje y recreación. Pero el proyecto no se detiene allí. Moles detalló que están trabajando en un terreno para implementar talleres de huerta familiar, artesanías en cuero y herrería.

"La idea es atraer también a la gente mayor para poner en valor la cultura del trabajo y darles un oficio que les sirva para la vida", señaló Enzo. El propósito de fondo es el trabajo cooperativo y en comunión con los padres, para que la propia comunidad se haga responsable del espacio y el modelo pueda ser replicado en otros barrios periféricos del departamento. Además, ya cuentan con un ropero comunitario y proyectan la creación de una biblioteca con rincón de lectura.

El valor de la autogestión

Un punto que Enzo Moles destacó con firmeza es que el merendero no cuenta con apoyo de entes políticos ni gubernamentales. Todo lo que se consigue es fruto del esfuerzo de amigos, proveedores locales de la villa que se contactan con distribuidores de San Juan y, fundamentalmente, del bolsillo de los propios organizadores. "Cuando algo hace falta y no lo conseguimos, hacemos una 'vaquita' y lo compramos nosotros", afirmó.

Esta independencia refuerza el sentido de comunidad, pero también hace que la necesidad de colaboración externa sea constante para poder mejorar la infraestructura, especialmente ante la llegada de los meses de frío.

Cómo colaborar: un llamado a la solidaridad

Para fortalecer las actividades y brindar un lugar más cómodo y seguro, desde Carita Feliz han lanzado un pedido concreto de materiales y elementos de construcción. El espacio requiere actualmente de:

  • Materiales de construcción: Cemento, hierro, chapas, maderas, varas y cañizo.
  • Mobiliario: Sillas, tablones, manteles y muebles para la biblioteca.
  • Equipamiento: Gazebos y útiles escolares.
  • Libros: Ejemplares para el rincón de lectura y bibliotecas en desuso.

Cualquier aporte, por pequeño que sea, suma para que estos vecinos puedan seguir construyendo este refugio para la infancia vallista. Quienes deseen sumarse como voluntarios o realizar donaciones pueden comunicarse a los siguientes números telefónicos: 264 499 2859, 264 413 9905 o 264 499 0794.

"Entre todos podemos hacer la diferencia", concluyó Moles, invitando a toda la provincia a poner su "granito de arena" en esta causa que transforma la crisis en solidaridad.

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