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Del campamento parroquial al horno: la historia Mirko Rupcic y su Indalecio Pizzas
En el marco del Día del Pizzero, conocemos la historia de un joven emprendedor, Mirko Rupcic. El negocio que nació en una parroquia y hoy es un clásico sanjuanino.
El 12 de enero se celebra el Día del Pizzero, una fecha que reconoce a quienes hacen de la pizza un símbolo cotidiano de encuentro y tradición. En San Juan, precisamente en Avenida José Ignacio de la Roza antes de Paula Albarracín de Sarmiento, en Capital, se encuentra Indalecio Pizzas, un negocio que nació fuera del circuito gastronómico, impulsado por la necesidad, la fe y los vínculos comunitarios, y que con el paso de los años logró consolidarse como una referencia local. Su fundador, Mirko Rupcic, contó cómo fue que nació el emprendimiento: de la fe al horno pizzero.
El origen del proyecto estuvo ligado a un contexto muy distinto al comercial. “Todo comenzó en un grupo parroquial, durante un campamento en el que necesitábamos recaudar fondos y no contábamos con dinero”, explicó a DIARIO HUARPE su fundador, Rupcic. Frente a esa situación, la salida fue artesanal y colectiva. “Decidimos hacer prepizzas para juntar plata y ahí apareció la idea de seguir vendiendo”, recordó. Aquella experiencia inicial funcionó como disparador de un camino que, sin planificación previa, empezó a tomar forma.
Con el paso del tiempo, la venta de prepizzas dejó de ser circunstancial. “Durante unos cinco años estuve vendiendo prepizzas de manera constante”, señaló Rupcic. Sin embargo, el proyecto necesitaba evolucionar. “Sentí que había que dar un paso más, sumar valor, y fue cuando empezamos a agregar salsa, queso y a venderlas ya como pizzas”, explicó. Ese cambio marcó el nacimiento formal de Indalecio, que lleva casi ocho años en actividad.
La historia del emprendimiento mantiene un fuerte vínculo con la parroquia de Guadalupe. “Mi grupo de amigos sigue siendo el mismo de aquella época, todos vinculados a Acción Católica”, indicó. Aunque hoy no participa activamente de ese espacio, afirmó que la conexión permanece. “Sigo yendo a misa y mantengo el lazo con quienes compartí esos comienzos”.
La pizza sanjuanina y su identidad
En el marco del Día del Pizzero, Rupcic reflexionó sobre el lugar que ocupa la pizza en la cultura local. “Si bien no es una comida nacida en Argentina, hoy ya es completamente nuestra”, sostuvo y en ese sentido, remarcó que San Juan desarrolló una preferencia propia. “La pizza sanjuanina es más fina y con una cantidad de queso más equilibrada”, explicó, al compararla con la de Buenos Aires. “Allá suele ser más alta y más cargada, mientras que acá nos gusta más liviana”.
Rupcic destacó el valor cultural del producto. “La pizza ya es una comida argentina y en San Juan tiene su propia impronta”, sostuvo. Según explicó, la versión local es más fina y equilibrada. “Es una comida pensada para compartir, para reuniones con amigos o familia, y eso la vuelve esencial”.
El proceso y la forma de trabajo
La rutina diaria comienza varias horas antes de la atención al público. “Arrancamos con la preparación de la masa, el pesado y el bollado”, detalló. Luego se realiza una primera cocción que da lugar a las prepizzas, sobre las que se trabaja a demanda.
“El queso y la salsa se agregan cuando el cliente hace el pedido”, explicó. Según indicó, la diferencia no está en una receta secreta sino en la dedicación. “Nos enfocamos en que cada pizza salga bien hecha y completa”.
Una elección que se volvió forma de vida
Después de casi una década en el rubro, la pizza dejó de ser solo un medio de trabajo. “Pasó a ser parte esencial de mi vida”, reconoció Rupcic. Al cierre, dejó un mensaje para quienes piensan emprender. “Que se animen, porque a todo el mundo le gusta la pizza y con constancia los objetivos se alcanzan”.