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Hallan en Chubut un nuevo dinosaurio jurásico: cómo es Bicharracosaurus dionidei
Un hallazgo en el noroeste de Chubut permitió identificar a Bicharracosaurus dionidei, un dinosaurio de hasta 20 metros que aporta nuevas claves sobre la evolución de los saurópodos en el Jurásico.
POR REDACCIÓN
Un hallazgo fortuito en el noroeste de Chubut derivó en uno de los descubrimientos más relevantes de la paleontología reciente en el hemisferio sur: la identificación de una nueva especie de dinosaurio saurópodo, bautizada Bicharracosaurus dionidei. Se trata de un herbívoro de cuello largo que vivió hace entre 155 y 160 millones de años, durante el Jurásico Superior, y cuyos restos permiten ampliar el conocimiento sobre una etapa aún poco documentada en la evolución de estos animales.
La investigación fue publicada en la revista científica PeerJ por un equipo internacional integrado por especialistas del CONICET, el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) y universidades alemanas.
Del campo a la ciencia: el origen del hallazgo
El descubrimiento comenzó con la observación de un poblador rural, Dionide Mesa, quien recorría la zona y mantenía contacto habitual con científicos del MEF. Cada vez que detectaba restos fósiles, los reportaba con una frase que terminaría dando nombre al nuevo dinosaurio: “Encontré un bicharraco”.
Según explicó Diego Pol, coautor del estudio, “los pobladores rurales siempre han sido grandes colaboradores de nuestra tarea de exploración”. Esa articulación entre conocimiento local y trabajo científico permitió ubicar el sitio y recuperar los materiales.
Un esqueleto clave para reconstruir el Jurásico
Los restos corresponden a un ejemplar adulto de entre 15 y 20 metros de longitud y un peso estimado cercano a las 20 toneladas. El equipo logró recuperar vértebras, costillas dorsales y fragmentos de la cadera, suficientes para realizar un análisis anatómico detallado.
El rasgo más distintivo del Bicharracosaurus dionidei es la morfología de sus espinas neurales —proyecciones óseas de las vértebras—, que en este caso son alargadas y comprimidas en sentido anteroposterior, una característica inusual dentro de los saurópodos.
Clasificación y relevancia evolutiva
El análisis filogenético ubicó a la nueva especie dentro del clado Macronaria, un grupo de saurópodos que incluye gigantes como Brachiosaurus y formas más tardías como Patagotitan. De acuerdo con la autora principal, Alexandra Reutter, el hallazgo representa “el primer braquiosáurido del Jurásico conocido en Sudamérica”.
Este punto es clave: hasta ahora, los registros de braquiosáuridos jurásicos estaban concentrados en otras regiones, especialmente África. La presencia de un representante en Patagonia sugiere una distribución más amplia de estos dinosaurios y obliga a revisar hipótesis sobre su diversificación y dispersión.
Además, el esqueleto presenta una combinación de rasgos que remiten tanto a formas africanas —como Giraffatitan— como a diplodócidos norteamericanos, por ejemplo Diplodocus. Esta mezcla de características refuerza la idea de que el Jurásico fue un período de experimentación evolutiva dentro de los saurópodos.
El contexto geológico: una ventana al pasado
Los fósiles fueron recuperados en la Formación Cañadón Calcáreo, una unidad geológica reconocida por su riqueza en restos jurásicos. Este sitio viene siendo estudiado desde hace más de dos décadas por equipos argentinos y alemanes, con financiamiento de la Fundación Alemana de Investigación.
En esa misma formación ya se habían identificado otras especies relevantes, como Tehuelchesaurus benitezii y Brachytrachelopan mesai, además de evidencias de estegosaurios. Sin embargo, los registros siguen siendo escasos en comparación con otras regiones del mundo, lo que incrementa el valor de cada nuevo hallazgo.
Ciencia colaborativa y proyección
El estudio fue desarrollado por un equipo encabezado por Reutter, junto a José Luis Carballido, Guillermo Windholz, Pol y Oliver Rauhut, con participación de instituciones como el Museo Argentino de Ciencias Naturales y la Ludwig-Maximilians-Universität München.
Para Carballido, “cada descubrimiento aporta información clave sobre una época de la que existen muy pocos registros en el hemisferio sur”. En esa línea, Bicharracosaurus dionidei no solo amplía el inventario de especies conocidas, sino que también contribuye a reconstruir cómo eran los ecosistemas terrestres de Gondwana durante el Jurásico.
Los restos del ejemplar se conservan actualmente en el MEF, en Trelew, donde continuarán los estudios. A medida que se incorporen nuevos datos, este “bicharraco” patagónico podría redefinir parte de lo que se sabe sobre el origen y la diversificación de los dinosaurios más grandes que habitaron la Tierra.