Miércoles 27 de Mayo
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Provinciales > Sequía

Las hidroeléctricas de San Juan operan a menos de la mitad de su capacidad

Lucas Estrada, presidente de EPSE, analizó el impacto de la sequía y las proyecciones climáticas que podrían revertir la situación energética actual.

Hace 2 horas
La actual crisis hídrica ha impedido que las centrales trabajen a su ritmo habitual.

San Juan atraviesa uno de los periodos más desafiantes de su historia reciente en materia de producción energética. La prolongada escasez de recurso hídrico ha golpeado directamente la capacidad de respuesta de las centrales hidroeléctricas situadas sobre el río San Juan. En diálogo con DIARIO HUARPE, Lucas Estrada, presidente de Energía Provincial Sociedad del Estado (EPSE), brindó un panorama detallado sobre el estado de los diques y las proyecciones para los meses venideros.

Capacidad productiva en niveles críticos

El dato más contundente revelado por el titular de EPSE es que las plantas hidroeléctricas de la provincia están operando actualmente por debajo del 50% de su capacidad nominal. Esta situación es la consecuencia directa de un ciclo de sequía extremadamente largo que ha mermado significativamente los caudales. Estrada explicó que, si bien se debe distinguir entre la generación de energía y la oferta de potencia —ambas remuneradas en el mercado eléctrico mayorista—, la producción energética neta se encuentra muy por debajo de los valores que permitiría el módulo promedio histórico del río San Juan.

"La cantidad de energía que puede generar la hidroeléctrica depende muchísimo del agua", remarcó Estrada, subrayando que la actual crisis hídrica ha impedido que las centrales trabajen a su ritmo habitual. Aunque en términos de potencia la provincia se encuentra en una posición estable, la generación real de electricidad está condicionada por la disponibilidad del recurso natural, el cual permanece en niveles deficitarios.

La mirada puesta en el fenómeno de El Niño

El escenario actual se enmarca en la salida de un año calificado como "muy malo" desde el punto de vista hídrico. Sin embargo, las autoridades monitorean de cerca los datos globales para intentar predecir el comportamiento de las cuencas. Según datos de la NOAA (Agencia Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos), existe una probabilidad de entre el 80% y 83% de que el clima vire hacia el fenómeno de El Niño durante los meses de agosto y septiembre.

Este cambio de fase climática podría representar un respiro para la provincia, aportando un mayor volumen de agua a los cauces. No obstante, Estrada fue cauto al señalar que este año todavía se perfila como "bastante regular" tirando a "malo" dentro de las medias históricas. El ciclo hídrico actual aún no ha cerrado, y los técnicos del EPSE esperan al mes de octubre para determinar si la sequía se profundizará o si comenzará la esperada recuperación. Las proyecciones más optimistas indican que el fenómeno de El Niño podría consolidarse plenamente hacia el año 2027, trayendo consigo noticias más alentadoras para la generación hidroeléctrica.

Estrategias de acumulación ante ciclos extremos

La gestión de la crisis no solo depende del clima, sino de la capacidad de administración del recurso escaso. Estrada destacó que, según los expertos, los ciclos climáticos tienden a profundizarse: los periodos de sequía son cada vez más agudos, mientras que los años de abundancia presentan caudales superiores a los estándares.

Ante esta realidad, la estrategia institucional del EPSE es clara: priorizar la acumulación de agua durante los años de bonanza. "Lo importante es acumular agua cuando hay para poder administrarla durante las sequías", afirmó Estrada, señalando que esta es la acción principal para mitigar los efectos de la variabilidad natural. La administración del agua se convierte así en la herramienta fundamental para garantizar la generación y estabilidad del sistema eléctrico provincial frente a un entorno climático cada vez más imprevisible y extremo.

Mientras se espera el impacto positivo de El Niño, la provincia mantiene un esquema de operación reducido, priorizando la eficiencia y la gestión estratégica de las reservas en los diques para enfrentar lo que resta del año hídrico. Estrada concluyó que, si bien las variables naturales están fuera del control humano, la capacidad de previsión es la que permitirá navegar este periodo de escasez hasta que el ciclo de abundancia hídrica retorne a la región.

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