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Las tormentas eléctricas amenazan al Mundial 2026
El recuerdo de las suspensiones en el Mundial de Clubes pone en alerta a las sedes de Estados Unidos.
POR REDACCIÓN
A solo 53 días para que ruede la pelota en la Copa del Mundo 2026, la atención no solo está puesta en los seleccionados, sino también en el cielo. El certamen, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá desde el 11 de junio, enfrenta una preocupación creciente por los fenómenos meteorológicos con actividad eléctrica, un problema que ya puso en jaque al Mundial de Clubes disputado el año pasado en suelo norteamericano.
El verano estadounidense, caracterizado por altas temperaturas y humedad sofocante, trae consigo tormentas repentinas y violentas. Estas no son solo un inconveniente logístico, sino un impedimento reglamentario para la práctica del fútbol debido a los estrictos protocolos de seguridad vigentes en ese país.
El antecedente que encendió las alarmas
La experiencia del último Mundial de Clubes sirve como un espejo de lo que podría suceder. En aquel torneo, los encuentros entre Ulsan frente a Mamelodi Sundowns y Red Bull Salzburg ante Pachuca sufrieron demoras de más de una hora y media debido a la caída de rayos en las cercanías de los estadios.
Las zonas más críticas identificadas por los especialistas se encuentran al este de las Montañas Rocosas, afectando directamente a sedes confirmadas para la cita máxima como Nueva York, Nueva Jersey, Boston y Filadelfia. Incluso Miami, una de las ciudades con mayor expectativa, se encuentra en el radar de estas tormentas eléctricas frecuentes.
El protocolo que podría frenar la final
La normativa de seguridad en los Estados Unidos es tajante: si los sensores detectan el impacto de un rayo dentro de un radio de 13 kilómetros, la actividad debe detenerse de inmediato y las tribunas deben ser evacuadas por un mínimo de 30 minutos. Cada nuevo rayo dentro de ese rango reinicia el reloj de espera.
Esta situación genera una incertidumbre total sobre la fluidez de los partidos. La preocupación mayor radica en que el MetLife Stadium de Nueva York, sede elegida para la gran final del 19 de julio, es justamente uno de los escenarios que ya sufrió estas interrupciones hace un año. Una interrupción de larga duración en la definición del título más importante del mundo es un escenario que la FIFA busca evitar a toda costa.
Plan de contingencia y el factor calor
Ante este panorama, el organismo máximo del fútbol mundial ya trabaja en un plan de condiciones meteorológicas adversas. Este desglose, ciudad por ciudad, analiza no solo el riesgo de rayos, sino también el calor extremo que afectará el rendimiento de los futbolistas.
Sedes como Houston, Dallas, Miami y Kansas City, donde hará base la Selección Argentina, enfrentarán temperaturas altísimas y niveles de humedad que exigirán al máximo la preparación física. Con el protocolo de rayos y el termómetro al límite, el Mundial 2026 se perfila como uno de los desafíos logísticos y climáticos más complejos de la historia.