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Opinión > Historias

Los cuatreros

El inicio de este género musical arrancó en las fiestas y bailes populares realizados en el interior de la provincia de Córdoba. Allí, entre estribillos y polvaredas que levantaban las alpargatas nació el popular cuarteto.

Edmundo Delgado

POR Edmundo Delgado SEGUIR
04 de octubre de 2019

04 de octubre de 2019

El inicio de este género musical arrancó en las fiestas y bailes populares realizados en el interior de la provincia de Córdoba. Allí, entre estribillos y polvaredas que levantaban las alpargatas nació el popular cuarteto.

En el año 1943, Augusto Marzano formó un cuarteto original. Una de sus integrantes era Leonor, hija del nombrado, de ahí el nombre de Leo, este sería el popular “Cuarteto Característico Leo”. El bautismo de este grupo fue en junio de dicho año, cuando actuaron en radio LV3. La joven introdujo cambios fundamentales en el ritmo: "contrariando las pautas convencionales, ella daba prioridad a una acentuada marcación rítmica -por sobre la melodía y la armonía que los demás pianistas y géneros musicales privilegiaban-", era el famoso “tunga-tunga”. Este cambio fue esencial para partir hacia el camino del impacto bailable. Los primeros centros bailables se preparaban en macizos tinglados, con piso de tierra, rodeados de rústicas bolsas de arpillera.

En los años siguientes el fenómeno del cuarteto se hizo intensivo, multiplicándose los conjuntos y extendiéndose  al resto del país. Entre ellos mencionamos a Carlitos Roldán, Tru-La-La, la  “Mona” Jiménez, el “Negro” Videla, entre otros. Las crónicas especializadas relatan que “su ritual era único y con ligeras variantes, incluía la institución del choripán a la entrada del “bailongo”, el vino tinto generoso, la entrada barata, policías celosos del orden, las mesas dispuestas alrededor de la pista del club y toda la multitud de parejas girando en un solo círculo con sentido contrario a las agujas del reloj, que no dejaban de saltar hasta marcar el amanecer”.

Posteriormente se acentuó el avance del cuarteto. Ya no sólo era patrimonio de las villas y los barrios periféricos, también se bailaba- con algunas variantes- en las diversiones de la alta sociedad.

Actualmente la historia del cuarteto prosigue esbozando historias con diferentes alternativas, por ejemplo las letras de sus canciones han realzado la descripción del mundo cotidiano de los propios grupos musicales y de sus seguidores, además se ha divinizado principalmente la figura de Rodrigo- a partir de su muerte trágica –constituyéndole un santuario popular.

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