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El Parque Nacional El Leoncito tendrá su primera línea de base ambiental
Un equipo científico inició el relevamiento de vegas y ciénagas altoandinas en el Parque Nacional El Leoncito para mejorar su gestión y protección ambiental.
Por primera vez en su historia, el Parque Nacional El Leoncito (PNEL) contará con un inventario y caracterización integral de sus humedales de altura. Se trata de un paso estratégico para construir una línea de base científica sobre las vegas y ciénagas que integran su sistema hídrico, consideradas uno de los principales valores de conservación del área protegida.
Durante los primeros días de febrero se realizó la primera campaña de campo en el marco del permiso de investigación otorgado al proyecto “Caracterización ambiental y funcional de vegas altoandinas”, una iniciativa que apunta a desarrollar estudios prioritarios sobre estos ecosistemas de montaña, claves en regiones áridas como la cordillera sanjuanina.
Deuda histórica
Fuentes calificadas del parque informaron a DIARIO HUARPE que se trata del primer estudio de estas características en el área protegida. Hasta ahora, no existía un relevamiento sistemático que permitiera conocer en detalle el estado, composición y dinámica de las vegas altoandinas.
El proyecto forma parte de una línea de investigación que ya se desarrolla en otros parques nacionales cordilleranos. En principio, el estudio abarcaba hasta el Parque Nacional San Guillermo, pero desde la administración de El Leoncito gestionaron la ampliación para incluir al PNEL, con el objetivo de contar con parámetros comparables y datos propios.
“Para nosotros las vegas de altura son un gran valor de conservación y nos está faltando información al respecto”, señalaron. A partir del contacto con el equipo de biólogas a cargo del proyecto, se gestionó el permiso de ampliación que permitirá caracterizar ambientalmente los humedales del parque durante al menos los próximos dos años.
Ambientes frágiles y estratégicos
Los humedales altoandinos —conocidos como vegas y ciénagas— cumplen funciones ecológicas fundamentales. En regiones áridas de montaña, actúan como sostén de la biodiversidad, reguladores de caudales hídricos y reservorios de carbono. Su productividad y capacidad de almacenamiento de agua los convierten en sistemas clave también para el bienestar humano.
Sin embargo, son ambientes altamente susceptibles a los cambios climáticos y a las intervenciones antrópicas. Variaciones en el caudal, procesos de salinización o alteraciones en la calidad del agua pueden modificar sustancialmente su composición florística y su funcionamiento ecológico.
En ese contexto, contar con una línea de base permitirá tomar decisiones de manejo con sustento científico. Incluso, desde el parque señalaron que esta información contribuirá a fundamentar medidas como la restricción del pastoreo en determinadas áreas, especialmente en sectores donde el cierre perimetral busca evitar el ingreso de animales.
Trabajo por etapas y monitoreo estacional
El estudio se desarrollará en etapas, teniendo en cuenta las fluctuaciones estacionales propias de estos ambientes. La disponibilidad de agua, la diversidad de especies y la composición vegetal varían según la época del año, por lo que los muestreos se repetirán en distintos momentos para obtener un panorama integral.
En esta primera campaña se realizaron muestreos de flora representativa y se tomaron muestras de suelo y de agua superficial y freática en tres sitios seleccionados: la Vega del Arroyo del Medio y las Ciénagas de las Cabeceras y del Casleo. Además, se visitaron otros humedales del área protegida para ampliar el contexto de análisis.
Está previsto que, hacia el final de la época seca, entre agosto y septiembre, se realice el monitoreo de variables hídricas como caudal y calidad de agua. Posteriormente, en octubre de 2026 —durante el período de crecimiento vegetal— se llevará adelante la colecta de ejemplares para medir caracteres funcionales y profundizar la caracterización edáfica de los suelos.
Articulación científica y apoyo logístico
La campaña contó con la colaboración de la Dra. Andrea Izquierdo y las biólogas Florencia Ullmer y Hebe Bolgan, integrantes del Programa Humedales Naturales Altoandinos (PhUNA) del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal.
El equipo del parque brindó apoyo logístico durante el trabajo de campo, con la participación de los agentes de conservación Camila Zambruno y Gabriel Contreras, junto a la técnica de la Dirección Regional Centro, Luciana Nicola.
Este primer muestreo marca el inicio de un monitoreo sistemático que se inscribe dentro de las investigaciones prioritarias definidas en el Plan de Gestión del PNEL. Con la construcción de esta línea de base, el parque no solo suma conocimiento científico, sino que fortalece su capacidad de planificación y conservación frente a escenarios de cambio climático y presión sobre los recursos naturales.
El desafío ahora será sostener el monitoreo en el tiempo y traducir los datos obtenidos en políticas de manejo concretas que aseguren la protección de estos ecosistemas estratégicos para San Juan y para toda la región cordillerana.