Jueves 02 de Abril
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"Tati", la residente del hospital Rivadavia que conecta la muerte de un anestesista con el robo de propofol

Chantal Leclercq, conocida como "Tati", declaró ante la Asociación de Anestesiólogos que consumió propofol, fentanilo y ketamina obtenidos del hospital público donde se forma. 

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
"Tati" se convirtió en la pieza clave que une los dos escándalos médicos. FOTO: Gentileza

"Tati" y "Fini". Dos apodos que en los últimos días explotaron en redes sociales y grupos de WhatsApp, donde audios virales describían una presunta red de médicos que sustraían anestésicos de hospitales para consumo recreativo en fiestas privadas. Pero antes del ruido mediático, antes de la viralización, el nombre de "Tati" ya había aparecido en un lugar mucho más discreto: una ampliación de denuncia judicial presentada el 9 de marzo por la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA).

Detrás de ese seudónimo se encuentra Chantal Leclercq, una residente de anestesiología de tercer año que se desempeña en el Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia, uno de los centros de salud públicos más emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires. Su testimonio, incorporado formalmente a la causa N° 9227/2026, se convirtió en el eslabón que conecta dos investigaciones judiciales paralelas: la muerte del anestesista Alejandro Zalazar y el robo de propofol y fentanilo del Hospital Italiano.

El relato que lo cambió todo

Leclercq no está imputada en ninguna de las causas. Sin embargo, su declaración ante las autoridades de la AAARBA, a la que fue convocada por su jefe directo tras manifestar una "situación vinculada al consumo de sustancias", dejó al descubierto prácticas que trascienden el ámbito privado y alcanzan al sistema de salud público.

En un escrito de tres carillas, la residente realizó un "relato circunstanciado de su historial de consumo". Allí reconoció haber consumido drogas recreativas desde antes de su ingreso a la residencia en 2023, pero también admitió el uso de fármacos de uso estrictamente quirúrgico como propofol, ketamina, fentanilo y midazolam.

Según su propio testimonio, estas sustancias habrían sido obtenidas del Hospital Rivadavia, donde actualmente se encuentra en formación, aunque consumidas fuera del ámbito institucional. Este punto es clave para la denuncia: el uso de drogas pertenecientes a una institución pública con fines privados podría configurar un delito, aunque por ahora no forma parte del objeto central de la investigación penal.

El vínculo con Alejandro Zalazar

Uno de los pasajes más relevantes del documento es aquel en el que Leclercq se refiere a Alejandro Zalazar (29), el anestesiólogo hallado sin vida el 20 de febrero en su departamento de Palermo, con una vía conectada al pie derecho y frascos de fentanilo y propofol junto a su cuerpo.

Según consta en la ampliación de la denuncia, ambos se conocían porque habían realizado la residencia en el Hospital Rivadavia y mantenían una relación de amistad. En su declaración, Leclercq manifestó haber consumido propofol junto a Zalazar "en una sola oportunidad" , fuera del ámbito hospitalario, y aclaró que no se trató de una práctica reiterada.

El escrito deja expresamente consignado que no existieron encuentros en los que coincidieran tres personas —en referencia a ella, Zalazar y Delfina Lanusse— y que los consumos se dieron en reuniones distintas. Sin embargo, no se aportan detalles sobre fechas concretas ni sobre si alguno de esos encuentros guarda relación temporal directa con la muerte del joven anestesiólogo.

El nexo con "Fini" y el Hospital Italiano

La otra conexión que establece el testimonio de Leclercq es con Delfina "Fini" Lanusse (29) , la residente del Hospital Italiano imputada en la causa por sustracción de anestésicos de ese centro de salud privado. Según el documento, Leclercq describió una relación de cercanía con Lanusse y encuentros en los que se consumían tanto sustancias recreativas como drogas de uso quirúrgico.

Un dato temporal preciso quedó asentado en la ampliación: Leclercq indicó que la última vez que consumió drogas de quirófano fue en septiembre de 2025. Luego aclaró que volvió a consumir sustancias recreativas en enero de 2026, durante un viaje a Colombia que realizó junto a Lanusse.

Esa secuencia fue incorporada al expediente y es señalada en la ampliación como un elemento que podría adquirir relevancia si la Justicia decidiera profundizar la investigación más allá del Hospital Italiano. Hasta ahora, la causa penal se encuentra acotada a la sustracción de propofol y otros anestésicos de esa institución privada, y no a hechos ocurridos en hospitales públicos.

Dos causas paralelas

La investigación por el robo de propofol en el Hospital Italiano se inició el 23 de febrero de 2026, apenas tres días después de la muerte de Zalazar. En ese expediente están imputados Hernán Boveri (45) , anestesiólogo de planta del nosocomio, y Delfina Lanusse, residente de tercer año que fue desvinculada de la institución. Ambos fueron indagados y negaron los cargos.

En paralelo, el fallecimiento de Zalazar continúa siendo investigado como "averiguación de muerte dudosa" por otra fiscalía. En el departamento de Palermo no se encontraron signos de violencia, pero sí elementos descartables vinculados a la administración intravenosa de sustancias. Las pericias médicas y toxicológicas siguen en análisis.

Según pudo saber, ni Leclercq, ni Lanusse, ni Boveri fueron citados a declarar como testigos en esa investigación hasta el momento.

¿Qué sigue?

La ampliación de la denuncia advierte que, ante este nuevo cuadro, una eventual ampliación del objeto procesal podría modificar de manera sustancial el alcance de la causa. Si eso ocurriera, sostienen los denunciantes, se abriría una línea de investigación distinta, que involucraría a instituciones públicas del sistema de salud porteño y a mecanismos de control diferentes de los que hoy se encuentran bajo análisis judicial.

Por ahora, Chantal Leclercq sigue siendo solo un testigo. Pero su relato —el de una residente que consumía fentanilo y propofol obtenidos de un hospital público mientras compartía reuniones con los protagonistas de uno de los escándalos médicos más impactantes de los últimos años— ya es parte del expediente. Y su nombre, "Tati", ya no es solo un apodo en un audio viral.

Con información de LA NACION y fuentes judiciales.

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