Martes 26 de Mayo
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Bolivia sigue en caos y Rodrigo Paz lanzó una dura advertencia

La crisis social y política en Bolivia se profundiza tras casi un mes de protestas y bloqueos de rutas que exigen la salida del presidente Rodrigo Paz.

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
Tractores limpian escombros en la vía de La Paz con Oruro este sábado, en Ventilla (Bolivia).

La situación en Bolivia atraviesa uno de sus momentos más delicados desde la asunción del presidente Rodrigo Paz, en medio de protestas, marchas y bloqueos de rutas que ya llevan casi cuatro semanas y que reclaman la renuncia del mandatario. Frente al creciente conflicto, Paz endureció su discurso y advirtió que su gobierno hará respetar la Constitución ante quienes intenten “abusar” de la situación social y política. 

“Bolivia tiene una Constitución y la haremos respetar. Una minoría no nos puede gobernar”, sostuvo el jefe de Estado durante un acto oficial realizado en Sucre, capital constitucional del país. Además, remarcó que mantiene abierta la vía del diálogo, aunque aclaró que no negociará “bajo presión” ni con bloqueos que afecten el abastecimiento de alimentos, medicamentos y combustibles. 

Las manifestaciones comenzaron hace cerca de veinte días en el departamento de La Paz, pero en los últimos días se expandieron hacia Oruro, Cochabamba, Potosí y Santa Cruz. Entre los sectores movilizados aparecen organizaciones campesinas aimaras, sindicatos mineros, la Central Obrera Boliviana y agrupaciones vinculadas al expresidente Evo Morales. 

La protesta mantiene bloqueadas rutas estratégicas y provocó severos problemas de abastecimiento en ciudades como La Paz y El Alto. El Gobierno boliviano organizó corredores humanitarios y puentes aéreos para trasladar alimentos, medicamentos y oxígeno, aunque varios de esos operativos terminaron en enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes. 

La tensión aumentó aún más tras la muerte de un manifestante de 24 años durante un operativo policial-militar cerca de La Paz. Aunque inicialmente el Gobierno negó el hecho, luego confirmó el fallecimiento, mientras organizaciones sociales y de derechos humanos reclamaron una investigación independiente sobre lo ocurrido. 

En paralelo, Paz anunció una reducción del 50% en su salario y en el de los ministros como gesto de austeridad frente a la crisis económica que atraviesa el país. El mandatario defendió además las medidas de ajuste implementadas por su administración y aseguró que son necesarias para estabilizar la economía boliviana. 

Mientras tanto, la Central Obrera Boliviana y organizaciones campesinas ratificaron nuevas movilizaciones en La Paz y condicionaron cualquier instancia de diálogo a la anulación de órdenes de detención contra algunos dirigentes sindicales. La crisis continúa abierta y sin señales inmediatas de resolución. 

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