Comunidad > Reclamo en Calingasta
La vereda bloqueada que obliga a los vecinos a caminar por la ruta, sigue igual
La vereda sobre la Ruta 149, ubicada a metros de la Escuela La Capilla, en Calingasta, sigue clausurada. Vecinos exigen soluciones antes del inicio de clases.
A casi un año del inicio de los reclamos, y a siete meses de hacerlo público en DIARIO HUARPE, la vereda ubicada sobre la Ruta Nacional 149, adyacente a la Escuela La Capilla, en la villa de Calingasta, permanece clausurada y sin soluciones a la vista. La situación, lejos de resolverse, se prolonga en el tiempo y mantiene en vilo a una comunidad que exige respuestas urgentes al Municipio y a Vialidad Nacional, especialmente ante la proximidad del inicio del ciclo lectivo.
“Ha pasado casi un año desde que comenzamos a reclamar por la obstrucción de la vereda ubicada a metros del establecimiento educativo, sobre la Ruta Nacional 149 y, lamentablemente, tenemos que decir que seguimos igual”, dijo a DIARIO HUARPE Hugo Gómez, vecino de la villa de Calingasta e integrante activo de la comunidad del departamento del Oeste sanjuanino.
Un trayecto cotidiano convertido en peligro
La falta de acción oficial mantiene bloqueado el tramo peatonal, obligando a vecinos, estudiantes y familias a caminar directamente por la calzada, en convivencia permanente con el tránsito vehicular. La consecuencia es clara y alarmante: el riesgo constante de un accidente que podría evitarse con medidas básicas de infraestructura y prevención.
Durante los meses de escolaridad, el sector registra movimiento peatonal. Sin embargo, no existe señalización preventiva, vallado ni advertencias visibles para los conductores. La escena se repite día tras día: niños y adultos caminando al borde del asfalto, vehículos que circulan sin reducir la velocidad y una comunidad cansada de esperar respuestas que nunca llegan.
El cierre de la vereda responde a un problema administrativo. Según se informó oportunamente a DIARIO HUARPE, la obra fue construida sin los permisos correspondientes. No obstante, más allá de la cuestión legal, lo concreto es que la vía peatonal quedó físicamente obstruida, sin ofrecer una alternativa segura para quienes deben transitar por la zona.
Preguntas sin respuesta
La comunidad se pregunta por qué, al detectarse la irregularidad de la obra, no se avanzó en paralelo con una solución que permitiera mantener el paso seguro de los peatones. El tiempo transcurre, pero ni el municipio ni Vialidad Nacional lograron ofrecer una salida concreta.
“El municipio y Vialidad Nacional no han actuado, ni siquiera señalizando la zona para que automovilistas y peatones tomen precauciones ante el peligro inminente que se presenta”, expresó Gómez a este medio.
Reclamos formales y propuestas alternativas
El vecino detalló que, con el aval de cientos de firmas, el pedido de solución fue presentado oportunamente ante el Concejo Deliberante, aunque hasta el momento no recibieron novedades. Además, desde la comunidad acercaron propuestas para destrabar el conflicto.
“Incluso hemos propuesto como solución alternativa que la calle se transforme en peatonal. Es una idea que podría servir también para potenciar el lugar con una feria de artesanías y productos regionales”, explicó Gómez.
Falta de medidas preventivas
La denuncia no apunta únicamente a la ausencia de una solución definitiva, sino también a la falta total de medidas transitorias. La señalización, una acción preventiva básica y de bajo costo, nunca fue considerada. Para muchos vecinos, esta omisión refleja una preocupante indiferencia por parte de las autoridades responsables.
“Parece que las vidas en este departamento no valen nada”, manifestó Betina Vera, vecina de la villa de Calingasta, expresando el malestar generalizado de la comunidad.
El cerro, los derrumbes y una decisión cuestionada
Según relatan los vecinos, la clausura se habría decidido para contener los desmoronamientos del cerro arcilloso ubicado junto a la vereda, que suele desprenderse durante lluvias intensas o movimientos sísmicos. Sin embargo, lejos de resolver el problema, la medida anuló el paso peatonal y obligó a cientos de personas a desplazarse por la Ruta 149, una vía de tránsito fluido y constante.
La situación resulta tan absurda como alarmante. En lugar de ejecutar una obra de contención adecuada para frenar los posibles desprendimientos del cerro, se optó por una medida improvisada que expone a peatones y estudiantes a un riesgo mayor.
“Es una incoherencia total. Taparon el único lugar seguro que teníamos para caminar con nuestros hijos, y ahora tenemos que hacerlo por la ruta, atentos a los autos y camiones que pasan”, finalizó diciendo el vecino.