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Calles tumbadas boca abajo

Poema

Miguel Montoya Jamed

POR Miguel Montoya Jamed
18 de noviembre de 2021

18 de noviembre de 2021
ARTÍCULO EN DESARROLLO

Uno de mis poemas habla de las calles tumbadas boca abajo

y cada tanto

por mi urbanidad, siento necesidad de caminarlas

aunque simulan

aunque se aturden

y se encandilan con las sombras

aunque van y vienen por el bullicio del cálculo

tumbadas boca abajo

estar ahí, caminando entre aquella multitud dispersa, me hace tender las calles por una estancia en que me siento sano

estoy a salvo cuando escribo. En una estancia

aquellas calles

simulan la mugre, la pintan de amarillo y aparentan eso que es la urbanidad

amontonan la desesperación y la vergüenza de la limosna

le pisan las manos al mendigo

confunden la vanidad. Y yo por una obsesión, y por mi urbanidad camino las calles tumbadas boca abajo

también están pobladas por la otra humanidad de tantos transeúntes

y llevo un libro, de amuleto, en mi cartera

observo los sueños que se quedaron en algunos rostros, puedo encontrar

una frase para el comienzo de uno de mis poemas

protejo mi intimidad, y voy en una clandestinidad al aire libre, que ignoran los que me cruzan, eso me gusta, lo siento como un juego con la identidad

hasta que salgo de aquella multitud

y doy vuelta la hoja de mi cuaderno para quedarme en otras calles

en calma

parecen calles. Son un trazo a mano alzada, imaginado, hacia una lejanía indiferente, no-pensable

en la Angustia

primitiva

existencial  

con un silencio similar al que llevo en mi clandestinidad  

necesariamente saludable

una búsqueda, recurrente

de comprender el Tiempo

siempre en una inquietud representada en nada, cada tanto

y siempre no puedo dar con el algo de esa nada

mi soledad

escribo cuatro frases en la hoja en blanco

me olvido de las calles en calma y de las otras tumbadas boca abajo

camino por ese territorio sin árboles, sin pájaros, sin agua, sin mujeres, sin niños. No tiene sombras

y no hay una ausencia que me sea extraña  

camino con lentitud, aprieto mi Suelo

necesito que quede en el silencio que se expande. Ese silencio sale de mí, de la Palabra

pienso, entonces: estoy a salvo. A pesar del miedo que me sacó de las calles

pienso, con precaución

para que no se espante el silencio, donde está la Duda

donde está el Misterio

a ese silencio que vuelvo cada tanto

no voy a algún lado o voy por todos los que me son familiares, simultáneamente

estoy parado frente a la Incertidumbre

y le apoyo mis manos abiertas hacia adelante

miro detenidamente el dorso de ambas. Ejercicio de un siglo o de un instante

en su geometría llevo el carácter y las formas de mi humanidad

agrego una palabra, necesito salir por el Poema, aun inconcluso, para cruzar las calles

casi como antes

antes y después de aquellas calles

cuando termine de escribir el Poema, no habrá calles tumbadas boca abajo

mientras tanto, siento necesidad de caminarlas

y vuelvo 

ahí está la otra manifestación de la Vida

manifestación exagerada

siempre son otras calles

yo soy otro siendo el mismo, en una clandestinidad similar

camino

cruzo las calles.

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