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Finalissima Argentina vs. España: la última contraoferta de AFA a la UEFA
A solo 13 días del cruce entre Argentina y España, el conflicto por la sede no da tregua.
POR REDACCIÓN
A menos de dos semanas de la fecha estipulada, el duelo estelar entre la Selección Argentina, campeona de América, y España, monarca de la Eurocopa, pende de un hilo. Lo que debía ser la gran fiesta del fútbol mundial para reeditar la Copa Artemio Franchi se ha convertido en una batalla de logística y sedes que, a esta hora, parece empujar el partido irremediablemente hacia la suspensión.
Tras descartarse la sede de Qatar debido a los conflictos bélicos en Medio Oriente, la UEFA, presidida por Aleksander Čeferin, intentó llevar el partido al Santiago Bernabéu. Sin embargo, se encontró con un "no" rotundo por parte de la AFA. Ante este escenario, Claudio "Chiqui" Tapia envió una última contrapropuesta para salvar el encuentro: jugar en el Estadio Olímpico de Roma el próximo 31 de marzo.
El Bernabéu, el punto de la discordia
Desde la Real Federación Española de Fútbol insistieron hasta último momento con la localía en Madrid, algo que la conducción argentina rechazó de plano. Incluso se barajó la insólita idea de disputar la Finalissima a ida y vuelta, una opción que fue descartada por la imposibilidad de coordinar calendarios en plena ventana FIFA.
Para la Scaloneta, este partido no es solo un trámite; tiene rango de título oficial y representa la última oportunidad de enfrentarse a un rival de fuste europeo antes de la cita mundialista. Por ello, la intención es jugar, pero no a cualquier precio ni en cualquier escenario.
Reloj de arena para una definición
A solo 13 días de la fecha original (27 de marzo), cualquier demora en la respuesta de la UEFA será el golpe final para el torneo. Si el organismo europeo no acepta la propuesta de mudar el evento a Italia —o en su defecto a Portugal o Inglaterra—, la Finalissima quedará oficialmente postergada sin fecha cierta.
Mientras en España aseguran que pelearán por una sede alternativa hasta el último minuto, en Buenos Aires el clima es de escepticismo. La logística para movilizar planteles, seguridad y venta de entradas en menos de dos semanas parece una misión imposible, incluso para las entidades más poderosas del fútbol.