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Economía > Afinando el lápiz

Nuevo aumento de la carne: el kilo subió entre $400 y $500 en San Juan

El incremento ya rige en carnicerías y se concentra en los cortes más consumidos. Desde el sector explican las causas y advierten que la inflación sigue presionando los precios.

No descartan nuevos incrementos en el corto a mediano plazo. (Foto: archivo DIARIO HUARPE).

Un nuevo aumento en el precio de la carne comenzó a regir esta semana en San Juan y ya se siente en las carnicerías. La suba oscila entre los $400 y $500 por kilo y responde a un incremento del 2,5% en la faena de la media res vacuna, un movimiento que impacta de manera directa en los cortes de mayor consumo, como las carnes blandas y el asado.

La confirmación llegó de la mano de Sebastián Parra, empresario y referente del sector cárnico, en diálogo con el programa San Juan en Noticias, que se emite por Radio Mitre 95.1. “En esta semana hemos visto un incremento en la faena de carne, en lo que es el kilo de media res vacuna, de aproximadamente un 2,5%, y eso lo hemos traducido entre $400 y $500 en los cortes de carne vacuna en las carnicerías”, señaló Parra. Aclaró, además, que el aumento no es uniforme y depende tanto del tipo de corte como de la política de precios de cada comercio.

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Dónde pega más el aumento

Parra explicó que, si bien en la distribución mayorista el precio es más homogéneo, la conformación final del valor en góndola queda a criterio de cada carnicería. En ese esquema, los aumentos se concentran en los cortes más demandados.

“Usualmente, la grasa, los huesos y los cortes de menos consumo no aumentan, y mucho menos en estas épocas, porque prácticamente no se venden. El incremento lo vamos a ver principalmente en las carnes blandas especiales y en los asados, que son los cortes de mayor consumo”, detalló.

El empresario confirmó que el aumento ya está plenamente vigente. “Desde esta semana ya se empezó a aplicar en todo lo que es la distribución mayorista. Lo veíamos venir desde la semana pasada”, explicó, al detallar que entre la compra del animal en pie, la faena y la llegada a los negocios transcurren entre 10 y 12 días.

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Consumo en baja y un cambio de escenario

Más allá del ajuste puntual, el referente del sector puso el foco en un problema de fondo: la caída sostenida del consumo de carne en Argentina. “Ha habido una merma en el consumo”, afirmó con contundencia.

Según explicó, el año 2024 marcó un récord histórico negativo, al convertirse en el período de menor consumo de carne de los últimos 100 años. Si bien en 2025 se registró un leve repunte, los precios jugaron un papel determinante. “Las páginas oficiales hablan de aumentos del 70% o 75%, pero en valores reales aplicados a la carnicería hemos estado cerca del 100%, y eso afectó directamente el consumo”, sostuvo.

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En ese contexto, Parra remarcó que la carne, lejos de ser ajena al proceso inflacionario, lo refleja de manera constante. “Hace 20 años el kilo de media res fresca costaba $1,90 y hoy cuesta $9.500. En tanto y en cuanto haya inflación, la carne va a seguir aumentando. Poco o mucho, pero va a aumentar”, advirtió.

Inflación, clima y falta de hacienda

Al analizar lo que puede venir, el empresario evitó hacer pronósticos cerrados, pero sí trazó un escenario condicionado por múltiples factores. Recordó que durante buena parte de 2024 el precio del animal en pie se mantuvo estable y que los movimientos en carnicerías estuvieron más vinculados al aumento de servicios y costos operativos que a la carne en sí.

Sin embargo, en 2025 la situación cambió. A los efectos de la inflación se sumaron factores climáticos, como inundaciones y sequías en distintas regiones del país, que redujeron la oferta de hacienda. “Cuando un campo se inunda no pueden entrar los camiones a sacar los animales, y esa hacienda que falta en los remates hace que el precio suba por una cuestión de oferta”, explicó.

También señaló que la baja del consumo llevó a muchos productores a frenar la reproducción y el engorde, generando hoy un nivel de producción ajustado. “Si el consumo volviera de golpe a la normalidad, el precio se iría por las nubes. Si los aumentos se han visto medianamente contenidos es porque el consumo también viene en baja”, afirmó.

Exportaciones y expectativas

Consultado por el impacto de la apertura exportadora y la mayor demanda de mercados como Estados Unidos y la Unión Europea, Parra descartó faltantes de cortes en el mercado interno, aunque reconoció tensiones sobre el stock. Explicó que el fenómeno de fines del año pasado estuvo vinculado a la compra de animales jóvenes para engorde con destino a exportación, en un contexto de escasez de hacienda.

“La lógica indica que esta mayor demanda va a motivar al productor a generar más stock. Cuando logremos un nivel estable de cabezas de ganado, deberíamos tender a una regularización del precio”, sostuvo.

Mientras tanto, el nuevo aumento ya es una realidad en San Juan y vuelve a poner presión sobre el bolsillo de los consumidores, en un escenario donde la carne sigue siendo un termómetro sensible de la inflación y del delicado equilibrio entre oferta, demanda y consumo.

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