Martes 02 de Junio
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Salud y Bienestar > Bienestar emocional

Obesidad y emociones: cómo los conflictos internos afectan la salud

La terapeuta holística analizó cómo las emociones no resueltas pueden influir en el peso, la ansiedad y la salud integral.

Por Brenda Uñate
Hace 2 horas

Anabel Alé abordó la relación entre las emociones no expresadas, la ansiedad y el aumento de peso.

En muchas ocasiones, la obesidad suele abordarse únicamente desde la alimentación o la actividad física. Sin embargo, cada vez más profesionales vinculados al bienestar integral proponen ampliar la mirada y considerar el papel que juegan las emociones en la salud. Ese fue el eje de la conversación que mantuvo la terapeuta holística Anabel Alé en el programa Salud & Bienestar, que se emite por HUARPE TV, donde reflexionó sobre el vínculo entre las emociones guardadas y el aumento de peso.

Según explicó, el cuerpo puede convertirse en un reflejo de experiencias emocionales que no han sido elaboradas. “El cuerpo recepciona todas las emociones, se van acumulando y nuestro cuerpo habla”, afirmó. Desde su mirada terapéutica, algunas personas realizan dietas, incorporan actividad física y aun así encuentran dificultades para bajar de peso porque existen conflictos emocionales que siguen presentes.

La especialista sostuvo que determinadas heridas emocionales pueden manifestarse a través del cuerpo y que comprender su origen es un paso importante para iniciar un proceso de cambio más profundo.

Las emociones que pueden influir en el peso

Durante la entrevista, Alé señaló que una de las situaciones que más frecuentemente aparecen en consulta es la sensación de abandono. Según explicó, algunas personas desarrollan mecanismos inconscientes para intentar compensar ese dolor emocional.

“Yo contra más grande soy, más me veo y si más me veo, más puede verme esa persona que me abandonó”, expresó al describir una de las interpretaciones que observa en determinados casos.

También mencionó situaciones relacionadas con la sobrecarga de responsabilidades. Personas que debieron hacerse cargo de sus familias, atravesar momentos difíciles o asumir múltiples obligaciones pueden experimentar un peso emocional que, según esta perspectiva, termina reflejándose también en el cuerpo.

A esto se suma un fenómeno muy frecuente: el hambre emocional. La terapeuta explicó que suele aparecer cuando la necesidad de comer no responde a una demanda física sino a la búsqueda de alivio frente a sentimientos de ansiedad, vacío o angustia.

“Si sabemos que estamos fuera del horario, que ya hemos comido y seguimos teniendo hambre, claramente tiene que ver con una ansiedad”, indicó.

Ansiedad, culpa y autoestima

Otro aspecto destacado durante la charla fue la relación entre el estrés crónico y los hábitos alimentarios. Vivir pendientes del futuro, preocupados por situaciones que aún no ocurrieron, puede generar ansiedad, alteraciones del sueño y cambios en el apetito.

“Vamos tan rápido que generamos pensamientos a futuro que no existen”, señaló.

La especialista también hizo referencia a la culpa que muchas personas experimentan después de comer. Según explicó, suele producirse una contradicción entre una necesidad emocional inconsciente y la conciencia de que determinados hábitos pueden perjudicar la salud.

A su vez, remarcó el impacto de la autoestima en este proceso. “Donde hay abandono no hay autoestima”, sostuvo, al señalar que fortalecer la valoración personal puede ayudar a romper ciclos de sufrimiento emocional.

La presión social tampoco queda afuera de esta problemática. Las personas con obesidad suelen enfrentarse a comentarios, prejuicios y juicios sobre su apariencia física que profundizan el malestar emocional y favorecen el aislamiento.

“Hay mucho juicio social y las personas que sufren de obesidad están expuestas a esas críticas”, advirtió.

Finalmente, Alé invitó a desarrollar una mirada más consciente sobre uno mismo y a prestar atención a las señales del cuerpo. “Hay que empezar a leernos, hay que empezar a escucharnos para darnos cuenta qué está pasando”, expresó.

Más allá de las distintas perspectivas sobre las causas de la obesidad, el mensaje central apunta a comprender que la salud física y emocional están estrechamente relacionadas. Escuchar lo que ocurre en nuestro interior, buscar acompañamiento profesional cuando sea necesario y abordar el bienestar de manera integral puede ser un paso importante para mejorar la calidad de vida.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD