Miércoles 15 de Abril
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Economía > Aumento de precios

Economistas de San Juan analizaron la inflación de marzo y prevén que seguirá alta en abril

En base a la información publicada por el Indec, los especialistas Pablo Padín, Luis Aveta y Gabriel Martín, abordaron una lectura del nuevo índice y los factores que precipitaron esta alza que ya lleva diez meses consecutivos.

Por Raúl Caliva
Hace 2 horas

Los analistas afirman que el factor Medio Oriente y la "inercia inflacionaria", influyeron en el índice de marzo.

A raíz de la publicación del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que informó una inflación de 3,4% en marzo, economistas de San Juan analizaron el dato y coincidieron en que la dinámica de precios seguirá elevada en abril, impulsada por el efecto arrastre de los combustibles, el inicio de clases y nuevos aumentos autorizados. De esta manera, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un 32,6% interanual y ya suma diez meses consecutivos sin registrar una baja.

DIARIO HUARPE consultó a economistas sanjuaninos Pablo Padín, Gabriel Martín y Luis Aveta, quienes evaluaron el índice y explicaron qué factores impulsaron este aumento de precios.

Efecto Medio Oriente

Martín señaló que el índice de marzo era previsible en función de lo ocurrido en febrero, especialmente por una inflación núcleo del 3,1%. Sin embargo, remarcó que el factor externo fue determinante: “El precio de los combustibles es transversal a todos los rubros y eso impactó de lleno en este indicador. Sumado a eso, el inicio de clases, los productos escolares y lo de Medio Oriente fueron relevantes”.

Martín advirtió que la economía argentina se ha vuelto más vulnerable frente a conflictos globales. “Argentina está buscando precios de referencia internacional. Mientras más se internacionaliza, más débil queda ante situaciones extremas”, sostuvo.

“Aunque YPF sostuvo el precio del barril Brent durante 45 días, el impacto inflacionario se refleja en el refinado y en los impuestos, afectando incluso al valor real del Brent. Eso quiere decir que el precio del combustible debería ser mucho más alto y eso tendría efecto en todos los demás precios de la economía”.

En cuanto a los próximos meses, indicó que la evolución dependerá de factores externos y de la duración del conflicto bélico: “Si la guerra termina pronto, podría bajar un poco el riesgo país. Pero si la crisis se mantiene, la inflación núcleo seguirá alta. Aun con superávit fiscal, el nivel de actividad económica no será bueno. Los altos costos de la energía son malas noticias para el mundo, pero la crisis le pegará dos veces más fuerte a la Argentina”.

Otros efectos y expectativas

Por su parte, Aveta consideró que “el 3,4% de inflación es un número realmente alarmante para el Gobierno; el propio presidente dijo que ‘le repugna’”. Y agregó: “El aumento del 12,1% en Educación responde a la suba de cuotas de colegios y otros rubros al inicio de clases. El 4,1% en Transporte está vinculado al costo del combustible. En Alimentos también hubo un fuerte impacto, especialmente por el precio de la carne”.

Respecto a lo que viene, Aveta estimó que “este mes la inflación seguirá alta por un efecto ‘cascada’ o inercia de costos como el combustible. También se suman aumentos autorizados en Internet y telefonía. Para abril, no bajará: podría ubicarse en torno al 3,2%”.

¿El problema es el modelo?

Padín también se refirió al impacto del costo energético, pero puso el foco en la inercia inflacionaria que se arrastra desde abril del año pasado. “Nos piden paciencia, pero con todo el sacrificio que vienen haciendo los sectores populares, la inflación sigue creciendo y golpea más fuerte en quienes menos tienen”, afirmó.

Para Padín, el problema es más profundo y está vinculado al modelo económico “ortodoxo” implementado desde 2023: “El asalariado formal y el cuentapropista están restringiendo fuertemente su consumo. En cambio, los sectores de mayores ingresos se concentran en la actividad financiera, extractiva y agropecuaria, con una bonanza que les permite comprar dólares baratos, viajar al exterior y consumir bienes semidurables. Son el 30% que vive bien; el resto se empobrece”.

Además, señaló que “la clase media se deteriora cada vez más y, aun así, la inflación no baja: los precios suben, pero los salarios no acompañan”. En ese sentido, dudó que el proceso inflacionario pueda revertirse en el corto o mediano plazo.

En este contexto, los analistas coinciden en que las metas del Presupuesto nacional —que proyectan una inflación anual del 10% o incluso llegar a inflación cero en agosto, como ha planteado el Gobierno— aparecen hoy lejanas de concretarse.

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