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El secreto tras el nombre de la hija de Oriana Sabatini y Dybala
La cantante reveló que eligió el nombre a los 16 años por una película y necesitó ayuda para convencer a Paulo Dybala.
POR REDACCIÓN
Oriana Sabatini finalmente terminó con el misterio sobre la elección del nombre de su primera hija junto a Paulo Dybala. En una charla para el streaming de OLGA, la artista recordó las especulaciones previas de sus seguidores sobre la bebé: “Me encanta porque nadie lo adivinó, todos pensaban que le iba a poner Hermione”, señaló entre risas por su fanatismo por Harry Potter.
Sin embargo, el nombre Gia Dybala surgió de una fuente distinta, inspirada en un film de 1998. “Le puse Gia por la peli de Angelina Jolie. A los 16 años tenía una obsesión muy grande con ella”, relató la cantante sobre el origen de su decisión. Al ver la película, su fascinación fue inmediata: “Me acuerdo que vi la película y me obsesioné con el nombre y con la historia. En ese momento dije: ‘qué cool, si tengo una hija quiero que se llame Gia’”.
Aunque el deseo nació en su adolescencia, Sabatini reconoció que no siempre visualizó concretamente este escenario familiar: “Lo tenía decidido hace un montón de tiempo. Igual nunca me imaginé que iba a ser madre de mujer, pero cuando me lo dijeron era obvio que tenía que tener ese nombre”.
Pese a su convicción, el proceso interno con el futbolista requirió de un esfuerzo adicional para llegar a un acuerdo. “Paulo dudó, hubo negociaciones”, admitió la artista sobre la postura inicial de su pareja respecto al nombre. Para lograr imponer su voluntad, contó con el respaldo de figuras cercanas: “Clau Villafañe y Gianinna me ayudaron a negociar. Necesité intermediarios”. Ante cualquier duda externa, su determinación fue absoluta: “Yo fui muy concreta: quería que fuera este nombre y no iba a aceptar otro”.
La persistencia de Oriana ya había tenido un antecedente público el 10 de febrero de 2020, cuando durante una dinámica en Twitter bajo el hashtag #AskOriana respondió escuetamente "Gia" ante la pregunta sobre nombres de niña que le gustaban.
Aquel mensaje, escrito cuatro años antes del nacimiento, demostró que la elección no fue producto de la improvisación sino una idea que la acompañaba desde hacía mucho tiempo. Durante su embarazo, la artista sostuvo la decisión de no revelar el nombre hasta el nacimiento, momento en el que finalmente presentó oficialmente la carita de la beba y confirmó que aquel anhelo adolescente se había convertido en realidad.