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El crudo relato de un agricultor de Iglesia que perdió todo tras el temporal
El granizo arrasó con la producción de José Montaña, un agricultor de Iglesia. "Uno piensa en bajar los brazos, pero hay que seguir", expuso.
POR REDACCIÓN
El fuerte temporal de la semana pasada dejó severas consecuencias en el departamento Iglesia. Entre los productores afectados se encuentra José Montaña, quien perdió la totalidad de su producción tras una intensa granizada que azotó la zona. En diálogo con DIARIO HUARPE, relató con crudeza cómo vivió el fenómeno climático y el impacto devastador que tuvo en su trabajo de todo un año.
“En el momento uno no lo siente tanto, pero con el correr de los días empieza a caer la ficha. Es como una muerte”, expresó Montaña, visiblemente golpeado por la situación. El productor se encontraba trabajando en su potrero cuando se desató el temporal: “Fue un viento raro y un granizo seco, muy intenso y constante. Duró más de 20 minutos, casi media hora, y no aflojó nunca. No dejó nada”.
El fenómeno natural destruyó cerca de dos hectáreas de cultivos, entre ellos poroto, maíz, tomate, alcayota, zapallo y sandía. “Quedaron solo los tronquitos. Todo lo demás se perdió. Los tomates ya estaban pintando y las sandías grandes, y aun así las perforó la piedra. Es increíble la fuerza que tuvo”, lamentó.
Montaña explicó que la pérdida no solo es económica, sino también emocional. “Es el trabajo de todo un año perdido en minutos. Uno se levanta temprano, riega a cualquier hora, con calor, con frío, hace sacrificios constantes. Y de repente, no queda nada”, señaló.
Además, indicó que volver a sembrar ya no es una opción viable. “Estamos en febrero y no alcanza el tiempo para que madure nada. Sembrar ahora sería volver a perder”, afirmó. Por ese motivo, analiza reconvertir su actividad para no dejar pasar el año: “Quizás me incline por la alfalfa. Se puede plantar en marzo o abril, requiere menos trabajo y es vendible. Hay muchos animales en la zona”.
José Montaña es jubilado y trabaja la tierra con la ayuda de sus hijos. La producción también representaba un ingreso clave para la economía familiar. “Las jubilaciones no alcanzan, y uno vende el poroto, el tomate, la alcayota, para ayudar en la casa”, explicó.
Tras el temporal, personal de la Municipalidad de Iglesia y del área de Agricultura y Ganadería realizó relevamientos en la zona. “Vinieron, constataron los daños y tomaron datos. Esperemos que haya alguna solución”, manifestó con expectativa.
A pesar del golpe, Montaña no pierde del todo la esperanza. “Por momentos uno piensa en bajar los brazos, pero hay que seguir. La naturaleza tiene estas cosas. Es un año perdido, sí, pero veremos cómo salir adelante”, concluyó.