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Ariel Sosa explicó el plan para destrabar la construcción del CDI
Tras la polémica por la construcción inconclusa por años, el director de obras municipal asegura que logró regularizar la titularidad del terreno.
La construcción del Centro de Desarrollo Infantil (CDI) de Zonda se ha convertido en el centro de un intenso debate departamental debido a su estado inconcluso y a las denuncias vecinales que sostienen que el techado de la estructura fue pagado en dos oportunidades sin haber sido jamás colocado. Frente a este escenario de incertidumbre y reclamos sociales, Ariel Sosa, actual director de Obras y Servicios del municipio, asumió una postura de transparencia y gestión activa. Según explicó a DIARIO HUARPE el funcionario, desde el primer día en que arrancó su gestión se enfrentó a esta problemática heredada, decidiendo no postergar más la situación y comenzar a gestionar las soluciones de fondo que la obra requería para ser viable legal y técnicamente.
Un comienzo desde cero: el problema de la titularidad
El principal obstáculo que Sosa detectó al iniciar su labor fue que la obra carecía de los cimientos legales básicos. El terreno donde se asienta la estructura del CDI no pertenecía legalmente a la Municipalidad de Zonda, ya que originalmente había sido donado para el programa "Lote Hogar". Esta situación administrativa impedía cualquier avance formal, ya que para obtener la aprobación de la Dirección de Planeamiento —requisito indispensable para cualquier edificio público— es obligatorio que el inmueble esté debidamente escriturado a nombre del municipio. "Yo dije: voy a empezar a hacer las cosas bien", enfatizó Sosa al detallar que su primera medida fue regularizar la titularidad dominial del predio. Gracias a esta determinación, la gestión municipal logró avanzar con los trámites de escrituración, consiguiendo que actualmente el terreno ya figure legalmente como propiedad de la municipalidad.
Con la posesión legal ratificada, la Dirección de Obras procedió a presentar toda la documentación ante Planeamiento, un paso que gestiones anteriores habían omitido sistemáticamente. Sosa subrayó que, al tratarse de un espacio destinado a niños, la seguridad estructural no puede quedar al azar: "No podemos entregar una construcción que ni nosotros sabemos cómo está hecha".
Desafíos estructurales y técnicos
El CDI es una construcción que data de hace años, anterior incluso a la gestión de Miguel Atampiz, y se estima que sus cimientos podrían remontarse a las intendencias de Isidro "Cacho" Yola. Debido a esta antigüedad y a la falta de registros, no existen planos originales que certifiquen cómo fue edificada la estructura actual.
Ante esta orfandad técnica, la Dirección de Planeamiento ha solicitado a la gestión de Sosa realizar verificaciones físicas exhaustivas. Esto implica que el personal municipal deberá picar vigas y columnas para que los inspectores puedan verificar la calidad y el tipo de hierro utilizado, además de comprobar la existencia de vigas de arrastramiento y otros elementos de seguridad necesarios para habilitar el edificio.
La polémica por los fondos y el techado
Respecto a las denuncias públicas sobre el pago duplicado del techo, Sosa aclaró que, al no haber estado en funciones durante los periodos mencionados, desconoce el destino final de esos fondos o si efectivamente fueron enviados en su momento. No obstante, aportó una explicación técnica clave: si se compraron materiales de techado bajo una situación de irregularidad dominial, era imposible colocarlos legalmente. "No se puede avanzar si la construcción no está aprobada por Planeamiento", reiteró el funcionario, sugiriendo que cualquier material acopiado probablemente fue redireccionado a otros fines ante la imposibilidad de aplicarlos a una obra que carecía de permisos básicos.
Hacia una solución definitiva
Actualmente, el municipio ya presentó el proyecto actualizado y la titularidad del terreno, quedando a la espera de las directivas finales de los organismos de control. Sosa reafirmó su compromiso de no entregar una obra "a medias" o bajo sospecha, sino de completar los pasos legales que se omitieron durante años para asegurar que la comunidad de Zonda cuente finalmente con un Centro de Desarrollo Infantil seguro, reglamentario y funcional para las futuras generaciones