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La OMS lanza una nueva advertencia por el brote de ébola en Congo
La epidemia de ébola es “extremadamente grave y difícil”, dijeron desde el organismo internacional.
POR REDACCIÓN
En las últimas horas se sumó un nuevo episodio de violencia social en Ituri, epicentro del brote. Habitantes de la ciudad de Mongbwalu atacaron un hospital para exigir la entrega del cuerpo de un pastor católico que había muerto por la enfermedad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el avance del virus Ébola es “extremadamente grave y difícil” de contener y alertó sobre el riesgo de expansión hacia otros países africanos.
El ataque ocurrido en Mongbwalu, -una ciudad de 130 mil habitantes, ubicada en el noreste de la República Democrática del Congo- fue informado por un funcionario del centro médico a la agencia AFP.
Grupos de jóvenes irrumpieron en el hospital en al menos cuatro ocasiones con el objetivo de recuperar el cadáver del líder religioso fallecido.
La víctima era una figura muy conocida en la comunidad y sus seguidores pretendían realizar un funeral tradicional, algo que las autoridades sanitarias consideran altamente riesgoso debido a la facilidad con la que el virus se transmite por contacto con fluidos corporales de personas infectadas, incluso después de la muerte.
La situación se desbordó rápidamente y obligó a intervenir a soldados del ejército congoleño, que dispersaron a la multitud mediante disparos de advertencia. No se informó oficialmente sobre heridos ni detenidos, aunque el episodio volvió a mostrar el clima de desconfianza y desesperación que atraviesa a muchas comunidades afectadas por el brote.
No obstante, este hecho no es aislado y particular. Días antes, otro hospital de la provincia de Ituri había sido atacado por familiares de una víctima de ébola. En esa ocasión, varias personas incendiaron carpas utilizadas para aislar pacientes en el centro médico de Rwampara luego de que el personal sanitario se negara a entregar un cuerpo para su entierro.
Detrás de estos episodios aparece un problema que las autoridades y organizaciones internacionales consideran central: la dificultad para modificar prácticas culturales profundamente arraigadas en las comunidades rurales del Congo. Los rituales funerarios suelen incluir contacto directo con los cuerpos, abrazos, lavado de cadáveres y reuniones masivas de familiares y vecinos, condiciones ideales para la propagación del virus.
“Los familiares se lanzan sobre los cuerpos, tocan los cadáveres y la ropa de los fallecidos mientras organizan rituales funerarios que reúnen a muchas personas”, explicó días atrás Jean Marie Ezadri, referente de la sociedad civil en Ituri.
El actual brote fue detectado por primera vez el 15 de mayo en Mongbwalu y desde entonces la situación sanitaria se deterioró rápidamente. Según datos difundidos por la OMS, ya se confirmaron diez muertes por ébola y más de 220 fallecimientos sospechosos vinculados a la enfermedad. También se confirmó una víctima fatal en Uganda, país vecino, lo que incrementó el temor a una expansión regional.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguró este lunes que la epidemia avanza más rápido que la capacidad de respuesta internacional. “Estamos intensificando las operaciones con carácter de urgencia, pero por el momento la epidemia avanza más rápido que nosotros”, afirmó durante una reunión virtual organizada por los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades.
Tedros pidió además que los países limítrofes actúen “de inmediato” para reforzar controles sanitarios y vigilancia epidemiológica. Según los CDC africanos, al menos diez países del continente se encuentran actualmente en situación de riesgo.
Uno de los mayores problemas es que el brote afecta a una región marcada por la violencia armada y la inestabilidad política. Las provincias orientales del Congo viven desde hace años enfrentamientos entre milicias, grupos rebeldes y fuerzas gubernamentales, una situación que complica enormemente el trabajo sanitario y dificulta el acceso a muchas zonas rurales.
A eso se suma la desconfianza de parte de la población hacia las autoridades nacionales y los organismos internacionales. En numerosas comunidades circulan rumores, teorías conspirativas y rechazo hacia las medidas de aislamiento, algo que ya había ocurrido durante brotes anteriores de ébola en el país.
La cepa responsable del actual brote es la Bundibugyo, para la cual todavía no existen vacunas aprobadas ni tratamientos específicos. Por ese motivo, las estrategias de contención dependen principalmente del aislamiento rápido de casos, el rastreo de contactos y las medidas preventivas.
El ébola es una enfermedad viral grave que puede provocar hemorragias internas, fiebre alta y fallo multiorgánico. Su tasa de mortalidad puede variar entre el 25 y el 90%, según la OMS. Aunque es menos contagioso que enfermedades respiratorias como el Covid-19 o el sarampión, el contacto directo con fluidos corporales convierte a hospitales y funerales en focos críticos de transmisión.
En los últimos 50 años, el virus provocó más de 15 mil muertes en África y la República Democrática del Congo fue escenario de varios de los brotes más devastadores registrados en el continente.