Deportes > Luto
Murió Julio Ricardo, reconocido periodista deportivo argentino
El comentarista de Fútbol Para Todos falleció en la Clínica Zabala. Fue dupla de Víctor Hugo Morales y Marcelo Araujo.
POR REDACCIÓN
Una noticia sacudió al mundo de la comunicación en las últimas horas. Julio Ricardo, el hombre que durante más de seis décadas analizó el fútbol argentino con una voz inconfundible, falleció a los 87 años mientras se encontraba internado en la Clínica Zabala.
Su partida se suma a la reciente pérdida de otros dos grandes referentes del micrófono como Marcelo Araujo y Ernesto Cherquis Bialo, marcando el fin de una era para el periodismo deportivo nacional. Nacido bajo el nombre de Julio Ricardo López Batista, heredó la pasión por la palabra de su padre, José López Pájaro, fundador del Círculo de Periodistas Deportivos.
Una carrera de leyendas
Julio Ricardo comenzó su camino en 1957 en Noticias Gráficas y, desde entonces, no se detuvo. Fue comentarista en los canales 9, 11 y 13, y dejó su sello en Radio Colonia y Radio Nacional. Su versatilidad lo llevó a compartir cabina con los máximos exponentes del relato: desde Luis Elías Sojit y José María Muñoz, pasando por Víctor Hugo Morales, hasta su recordada etapa en Fútbol Para Todos junto a Araujo.
Más allá del deporte, su figura tuvo un breve pero intenso paso por la gestión pública. En 1990, fue designado para dirigir ATC (hoy la TV Pública) durante la presidencia de Carlos Menem, cargo al que renunció seis meses después por diferencias políticas, manteniendo siempre su integridad profesional.
Legado e intelecto
Quienes lo conocieron destacan que Julio Ricardo no era solo un comentarista de fútbol; era un hombre de una vasta cultura general. "En mi hogar había un ambiente de diversidad intelectual que me marcó para siempre", solía recordar sobre su infancia rodeado de libros y debates docentes.
Esa formación le permitió profesionalizar el género y convertirse en un analista respetado por sus colegas y querido por el público. Con su fallecimiento, el deporte argentino pierde no solo a un cronista, sino a un maestro que supo leer el juego y la realidad del país con una lucidez poco común. Sus restos serán despedidos por familiares y el arco periodístico que hoy llora a uno de sus últimos grandes referentes.