Política > Sigue la tensión
Trump vuelve a hablar de comprar Groenlandia y descarta el uso de la fuerza
El presidente de EE. UU. volvió a hablar del control del territorio danés y generó rechazo en Europa.
POR REDACCIÓN
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a poner en el centro de la escena internacional su insistencia en que su país tome el control de Groenlandia, aunque no mediante una invasión militar, sino a través de lo que él plantea como una compra del territorio danés.
Durante su intervención en el tradicional banquete anual del Alfalfa Club, evento social celebrado en Washington, Trump comentó en tono de broma que podría tener que acortar su discurso para “supervisar la invasión de Groenlandia”, en una frase que fue destacada por asistentes al evento y medios estadounidenses.
El mandatario ha venido expresando desde hace meses que EE. UU. debe asegurar el control de Groenlandia en nombre de la seguridad nacional, argumentando que la presencia de potencias como Rusia y China en el Ártico representa una amenaza estratégica. Su Administración, según declaraciones previas de asesores, incluso no ha descartado utilizar la fuerza militar si fuera necesario para lograr ese objetivo.
“No vamos a invadir Groenlandia. La vamos a comprar”, afirmó Trump en su discurso, subrayando que no tiene intención de convertir a Groenlandia en el “estado número 51”, pero recordó en tono irónico que le gustaría ver a otros territorios estadounidenses con ese estatus.
Rechazo internacional
La idea, que ha generado protestas tanto en Nuuk como en Copenhague, ha provocado un fuerte rechazo de las autoridades de Groenlandia y de Dinamarca, país al que pertenece el territorio autónomo. Líderes europeos dentro de la OTAN han expresado su oposición a la propuesta y advertido que es incompatible con el derecho internacional y los principios de soberanía territorial.
Expertos y políticos han señalado que las tensiones generadas por las declaraciones de Trump podrían socavar la cohesión de la OTAN, dado que Groenlandia es parte de un aliado (Dinamarca) y, bajo los tratados de la Alianza Atlántica, los miembros estarían obligados a defenderla en caso de agresión.
Un plan controvertido
El discurso del mandatario y su insistencia en convertir a Groenlandia en una pieza estratégica para EE. UU. ha sido recibida con escepticismo y preocupación en diversos sectores internacionales. Las autoridades groenlandesas han rechazado de forma rotunda la idea de ser “vendidos” o “transferidos”, afirmando que el territorio no está a la venta y pertenece a su pueblo y a Dinamarca.
Mientras tanto, en Washington, la Casa Blanca mantiene que un acuerdo para adquirir la isla sería más fácil mediante una negociación pacífica que mediante la fuerza, aunque la propia insistencia en el control ha tensado aún más las relaciones transatlánticas.
En medio de estas polémicas, la propuesta de Trump continúa reavivando un debate geopolítico sobre soberanía, seguridad y alianzas globales, con Groenlandia convertida en un epicentro simbólico de tensiones entre Estados Unidos y sus aliados tradicionales.