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Accidente en Uber, secuelas graves y un reclamo: pide ayuda para operarse
Tras un choque en 2024 mientras viajaba en Uber, enfrenta graves secuelas y costos médicos millonarios sin cobertura.
Juan Ignacio Garay Morales atraviesa una situación crítica de salud y económica tras haber sufrido un accidente de tránsito casi fatal el 6 de mayo de 2024, cuando viajaba como pasajero en un Uber. A casi dos años del hecho, enfrenta un deterioro progresivo de la visión y múltiples secuelas físicas que requieren tratamientos y cirugías de alto costo. Sin ingresos estables, ni obra social, necesita reunir más de seis millones de pesos y solicita donaciones para poder continuar con su atención médica.
“Como consecuencia del accidente estuve mucho tiempo sin poder trabajar y, cuando intenté retomar actividades laborales, mi estado físico, especialmente mi visión, no me lo permitió”, explicó el damnificado en diálogo con DIARIO HUARPE. El impacto y el prolongado período con los ojos inflamados provocaron una deformación de las córneas, generando una pérdida visual progresiva que hoy compromete seriamente su vida cotidiana y su posibilidad de trabajar.
Actualmente se atiende de forma particular. “El tratamiento inicial es un procedimiento de crosslinking, cuyo costo ronda entre $1.000.000 y $1.200.000 por ojo”, detalló sobre su estado actual. Posteriormente deberá utilizar lentes de contacto especiales y, meses más tarde, someterse a cirugías oculares con un valor aproximado de $2.000.000 por ojo. Solo el tratamiento oftalmológico supera los $6.000.000.
Otras lesiones y cirugías pendientes
Además del problema visual, Garay Morales presenta secuelas severas en el rostro. “Tengo desviación del tabique, dificultades respiratorias, pérdida parcial del olfato, infecciones en el oído derecho y una lesión en la mandíbula que me provoca dolor constante”, señaló. A esto se suma la necesidad de una cirugía maxilofacial que actualmente no puede costear.
El conductor con THC y un acuerdo insuficiente
En relación al siniestro, explicó que permaneció varios días en terapia intensiva, pasó por un coma y debió realizar reposo durante meses. “El conductor de la camioneta involucrada dio positivo de THC en los análisis posteriores al accidente, lo que complicó la situación de los seguros y dejó el caso sin una cobertura adecuada”, indicó. Según relató, Uber se presentó meses después del hecho y ofreció una compensación mínima. “Acepté ese monto por necesidad, aunque no cubría los gastos reales del daño sufrido”, manifestó, al tiempo que cuestionó que la empresa no se hiciera cargo de la totalidad de lo que correspondía.
Venta de pertenencias y pedido de ayuda
Para afrontar gastos médicos y de subsistencia, vendió muebles, su moto, bicicletas y pertenencias personales, y debió regresar a vivir con sus padres. “Siempre intenté generar ingresos y no quedarme de brazos cruzados, pero hoy mi estado físico no me permite trabajar con normalidad”, afirmó.
Finalmente, aseguró estar dispuesto a presentar comprobantes, boletas y documentación médica para garantizar transparencia. “Cualquier ayuda económica o difusión es fundamental para poder acceder a los tratamientos y recuperar mi salud”, concluyó.