Martes 31 de Marzo
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Salud y Bienestar > Salud infantil

Ansiedad infantil: claves para entenderla y acompañar a tiempo

La psicóloga infantil Mariela Serra explica qué es la ansiedad infantil, sus señales de alerta y cómo los adultos pueden ayudar a regularla.

Por Brenda Uñate
Hace 3 horas

La ansiedad infantil puede manifestarse con irritabilidad, impulsividad y dificultades para dormir o concentrarse.

En una nueva emisión de Salud & Bienestar, por HUARPE TV (19.2 TDA), Kick y YouTube, la psicóloga infantil Mariela Serra abordó un tema que preocupa cada vez más a familias y docentes: la ansiedad en niños. Lejos de ser siempre un problema, explicó que se trata de una emoción natural que cumple una función clave en el desarrollo.

“La ansiedad en realidad es una reacción de nuestro cerebro… ante una situación que puede implicar cierta amenaza o algo desconocido”, señaló Serra. En niveles bajos, incluso, puede ser útil: “Es una emoción más que con una intensidad baja nos permite gestionarla y es funcional”.

Sin embargo, cuando esa intensidad aumenta y el niño no logra regularla, deja de ser adaptativa y se transforma en un síntoma que requiere atención. Allí es donde el rol adulto se vuelve fundamental.

Señales de alerta: cuándo la ansiedad deja de ser funcional

Según explicó la especialista, el cerebro infantil aún está en desarrollo. “El chico siente más de lo que puede gestionar”, afirmó, al detallar que la amígdala —relacionada con las emociones— es más reactiva, mientras que la corteza prefrontal —clave para organizar y controlar— todavía no está madura.

Esta combinación puede traducirse en distintas señales:

  • Irritabilidad constante
  • Impulsividad
  • Problemas de sueño
  • Dificultades de concentración
  • Baja tolerancia a la frustración
  • Conductas compulsivas, como comer o moverse en exceso

“Cuando estas conductas son más exacerbadas… la ansiedad nos está dando una información”, remarcó Serra. Es decir, algo está ocurriendo en la vida del niño que no puede procesar por sí solo.

Entre las posibles causas, mencionó cambios importantes (separaciones, mudanzas, duelos), pero también factores cotidianos como el exceso de estímulos, especialmente el uso de pantallas. “La pantalla calma, pero no regula”, advirtió. Y agregó: “El chico recibe estímulos todo el tiempo y queda hiperestimulado”.

El rol de los adultos: acompañar, no minimizar ni etiquetar

Frente a este escenario, la especialista fue clara: los niños no pueden salir solos de estos estados. Necesitan de un adulto disponible emocionalmente que los ayude a regularse.

“Necesita el adulto que le preste su corteza prefrontal”, explicó gráficamente. Esto implica acompañar desde la calma, el contacto y la contención: respirar juntos, hablar con tranquilidad y anticipar lo que va a suceder.

También recomendó estrategias simples y efectivas:

  • Respiración guiada
  • Contacto físico cercano
  • Rutinas claras
  • Juegos activos (no pantallas)
  • Espacios de anticipación y planificación

“En vez de controlar, hablamos de gestionar las emociones”, destacó.

Otro punto clave es evitar los rótulos. “No es un niño ansioso… está atravesando una situación que no puede gestionar”, aclaró. En ese sentido, insistió en no caer en autodiagnósticos: “Saquemos los rótulos y entendamos que es algo transitorio”.

Finalmente, Serra subrayó la importancia del ejemplo adulto. “Primero regulen ustedes para poder acompañar”, aconsejó. El clima familiar, los tiempos acelerados y la propia ansiedad de los padres también influyen en los niños.

La invitación, entonces, es doble: observar, pero también revisar. Porque, como concluyó la especialista, “muchas veces no empieza por los chicos, sino por nosotros los adultos”.

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