Miércoles 20 de Mayo
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Departamentales > "Ni los santos se salvan"

Robo en el oratorio del Cura Brochero en Valle Fértil: se llevaron la alcancía

El hecho generó desilusión en Valle Fértil. Jorge Silva, impulsor del lugar, lamentó el robo y anunció que deberán asegurar el espacio para protegerlo.

Ante este escenario, la comunidad religiosa ha tomado la decisión de modificar el régimen de apertura del oratorio: ya no estará abirto las 24 horas.

La tranquilidad de la Villa San Agustín, en el departamento de Valle Fértil, se vio alterada en los últimos días tras conocerse un hecho que ha provocado una profunda tristeza y desazón entre los vecinos. El oratorio dedicado al Curita Brochero, un espacio de fe y oración construido con esfuerzo familiar y comunitario, fue blanco de la delincuencia: desconocidos se llevaron la alcancía que contenía las donaciones de los fieles.

Un golpe inesperado a la fe comunitaria

Jorge Silva, el vecino responsable de la creación de este espacio sagrado, relató que el robo fue advertido el pasado domingo por la tarde. Según sus estimaciones, el hecho habría ocurrido entre la noche del viernes y el transcurso del sábado, aprovechando momentos en los que no había presencia de fieles en el lugar. "Parece increíble que hasta los lugares sagrados sean víctimas de robo", expresó Silva con amargura, reflejando el sentimiento de una comunidad que no sale de su asombro ante la falta de respeto por lo ajeno y lo sagrado.

El oratorio se encuentra ubicado por la calle Rawson, unos 500 metros después de pasar el barrio cercano, en una zona camino al albergue de la villa. A pesar de que la hija de Silva vive justo enfrente y otros vecinos residen en las cercanías, nadie pudo ver movimientos extraños ni identificar a los autores del ilícito. Esta falta de testigos directos incrementa la sensación de vulnerabilidad en la zona.

Fondos destinados al mantenimiento del lugar

La alcancía robada no era solo un recipiente de dinero, sino el símbolo de la gratitud de los promesantes. Había sido donada por una vecina como parte de una promesa al cura gaucho y, aunque Silva inicialmente no era partidario de recibir dinero, las donaciones se habían vuelto fundamentales para el sostenimiento del predio. Los fondos recaudados se utilizaban exclusivamente para pagar la factura de luz del oratorio y comprar elementos necesarios para su cuidado y embellecimiento. "Siempre queda lo que aporta su alcancía, poco o mucho, pero se queda ahí para comprarle algo o cuidar el lugar", explicó Silva.

Ante este escenario, la familia Silva ha tomado la decisión de modificar el régimen de apertura del oratorio. Hasta ahora, el lugar permanecía abierto de forma permanente para que cualquier persona pudiera acercarse a orar en cualquier momento del día. Sin embargo, la inseguridad obliga a un cambio de planes: "Voy a tener que ponerme esta semana a hacerle algo para ponerle un candadito", señaló el vecino, confirmando que ahora deberán asegurar el oratorio para evitar que se lleven otros elementos, como los sanitarios del baño instalado en el predio.

Un pedido de respeto y cuidado colectivo

A pesar del mal trago, Silva apela a la conciencia de quienes visitan el lugar y de los habitantes de San Agustín. El objetivo primordial es que todos entiendan que el oratorio pertenece a la comunidad y que es un espacio de refugio espiritual para los momentos difíciles. "Tenemos que cuidarlo entre todos. Yo pido que lo cuiden porque es de la comunidad, para que tengan un lugar de oración y fe", manifestó, subrayando la figura milagrosa del Cura Brochero.

Historia de un refugio espiritual en Valle Fértil

El oratorio del Curita Brochero no es un sitio improvisado; es el fruto de una promesa y de un año de trabajo constante. Inaugurado el 25 de abril del año pasado, el lugar se ha convertido en un punto de referencia para los fieles, especialmente los días 16 de cada mes, cuando se conmemora al santo. Silva recordó que la inauguración fue un evento muy emotivo que incluyó una misa con gran concurrencia, lo que demuestra el fuerte vínculo que el sitio ha forjado con los vallistos en apenas doce meses.

Jorge Silva, quien recientemente atravesó problemas de salud que retrasaron la apertura original del predio, siente una conexión personal muy fuerte con la imagen del santo. Como jubilado, ha decidido que su próxima etapa de vida estará dedicada casi por completo a custodiar el oratorio.

"Ya la semana que viene me instalo allá en la casa de mi hija, me voy a dedicar a cuidarlo. Como él me cuida a mí, voy a tener que cuidarlo a él", afirmó con determinación. 

Por último, Silva invita a quienes deseen conocer el lugar a acercarse y escuchar la historia de cómo surgió todo, manteniendo la esperanza de que, a pesar de este episodio delictivo, el espíritu de colaboración y fe prevalezca sobre la delincuencia que no perdona ni a los santos.

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