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Cómo identificar carne de burro y qué dice la ley en Argentina sobre su venta
En medio de la polémica nacional por su venta como alternativa económica, autoridades de San Juan advirtieron que la carne de burro no está habilitada para el consumo interno y detallaron cómo diferenciarla de la vacuna.
POR REDACCIÓN
En un contexto de crisis económica y debate creciente en el país, especialistas y autoridades sanitarias alertaron sobre la comercialización de carne de burro y brindaron recomendaciones clave para identificarla y evitar riesgos en el consumo.
El principal dato es contundente. En Argentina la venta de carne de burro o equina no está habilitada para el mercado interno, ya que el Código Alimentario no contempla su comercialización. En caso de detectarse su venta se trata de una infracción.
Desde la Secretaría de Agricultura y Ganadería de San Juan, el funcionario Miguel Moreno explicó que, aunque existen frigoríficos autorizados en otras provincias, su producción está destinada exclusivamente a la exportación, por lo que no debería encontrarse en carnicerías locales.
En cuanto a las características, la carne equina presenta diferencias visibles respecto a la vacuna. Se distingue por un color rojo más oscuro, un sabor más dulce, grasa de tono amarillento y una textura más fibrosa, producto del desgaste físico del animal.
Las autoridades también recordaron antecedentes preocupantes en la provincia. Durante 2025 se detectaron centros de faena clandestina de equinos, en muchos casos vinculados al robo de animales, lo que refuerza la necesidad de extremar controles y cuidados al momento de comprar carne.
El problema no es solo legal, sino también sanitario. El consumo de productos provenientes de circuitos clandestinos puede implicar riesgos de intoxicación o enfermedades, debido a la falta de controles veterinarios y condiciones higiénicas adecuadas.
En paralelo, el debate se intensificó tras conocerse casos en otras provincias, como Chubut, donde comenzó a comercializarse carne de burro como una opción más económica frente a los altos precios de la carne tradicional, generando controversia social, cultural y productiva.
A nivel local, incluso se registraron hechos recientes que encendieron alarmas, como el hallazgo de un burro faenado tras haber sido robado en el departamento 25 de Mayo, lo que refuerza la hipótesis de circuitos ilegales de comercialización.
Frente a este escenario, las autoridades insisten en una recomendación central. Comprar únicamente en carnicerías habilitadas y exigir productos con trazabilidad garantizada, como única forma de asegurar la calidad, legalidad y seguridad de los alimentos.