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Creación de la Escarapela Nacional

Félix V Lonigro

POR Félix V Lonigro SEGUIR
18 de febrero de 2020

18 de febrero de 2020

El 13 de febrero de 1812, mientras estaba al frente del Ejército que la Primera Junta había enviado a Paraguay para sofocar a los rebeldes que la desconocían, Manuel Belgrano solicitó formalmente al Primer Triunvirato que se establezca de modo oficial el uso de una escarapela nacional. Argumentaba que los distintos cuerpos del ejército que existían en ese momento utilizaban escarapelas de diferentes colores, y que era de suma utilidad unificarlas ya que todos esos ejércitos defendían la misma causa y por lo tanto debían uniformar su distintivo.

          El Triunvirato aceptó el requerimiento de Belgrano y el 18 de febrero de ese año 1812 dio reconocimiento formal a la "escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata", con los colores blanco y azul-celeste.

          En la primera escarapela predominaba el color blanco en un ancho borde y un centro más pequeño de color azul-celeste; luego fue cambiando hasta convertirse en la actual: dos bordes celestes y la franja del medio blanca.

          Esta referencia no solo sirve para ilustrar el nacimiento de la escarapela nacional, sino también para empezar a entender el origen de los colores que inspiraron a Belgrano para crear, nueve días después, la bandera nacional.

          La cuestión es determinar por qué el Triunvirato eligió esos colores para la escarapela. La hipótesis más probable es que provengan de la “Real Orden de Carlos III” de España. En efecto, Carlos III de Borbón fue el rey de España entre 1759 y 1788, y fue sucedido por su hijo Carlos IV y a éste lo sucedió Fernando VII en 1808.

          Antes de ser rey, Carlos IV era el príncipe de Asturias, y siéndolo se casó en 1765 con María Luisa de Borbón, con quien durante cinco años no pudo tener hijos. Esta circunstancia preocupaba mucho al rey Carlos III, porque se ponía en peligro la prolongación de la dinastía.

          Carlos III rezó desesperadamente a la Inmaculada Concepción de la Virgen y todo parece indicar que las oraciones dieron su fruto, no solo porque finalmente nació su primer nieto (Carlos Clemente Antonio), sino porque luego nacieron otros trece. De los catorce mencionados hijos de Carlos IV, siete fallecieron antes de cumplir los cinco años de edad; la segunda fue la legendaria Carlota Joaquina (quien años más tarde sería la esposa del rey de Portugal Juan VI), y el noveno fue Fernando (quien luego sería rey de España cuando se produjo la emancipación y la independencia de nuestro país).

          En agradecimiento a la Virgen por el nacimiento del primer hijo del príncipe de Asturias, el rey Carlos III creó una "condecoración" que sería otorgada a aquellas personas que se destacaran especialmente por sus buenas acciones en beneficio de España y de la Corona. El nombre de esa condecoración creada en 1771 fue “La Real y Distinguida Orden de Carlos III”. 

          Los símbolos de esa condecoración u orden, son una cruz de ocho puntas con los colores azul y blanco esmaltados, y una banda de seda azul con bordes blancos. ¿Por qué esos colores? porque son los que identifican a la Inmaculada Concepción de la Virgen, a la que tanto había rezado el rey para que la mujer de su hijo le diera un nieto.

          Algunos años después, en 1804, Carlos IV reformó los estatutos de la orden y modificó la disposición de los colores de la banda, estableciendo que tendría tres franjas: azules la de los bordes y blanca del centro. En ésta modificación puede estar la explicación acerca del cambio que también tuvieron nuestra escarapela y bandera, en la disposición de los colores celeste y blanco, algunos años después de su creación.

          Esos colores son también el origen del atuendo que caracterizó a los soldados del Regimiento de Patricios, creado por Santiago de Liniers después de la primera invasión inglesa, y según la mitología histórica, son los colores de las célebres cintas repartidas por French y Beruti en las jornadas de mayo de 1810.       ¿Pero por qué, si el Triunvirato creó la escarapela el 18 de febrero, el día de la escarapela es el 18 de mayo de cada año? Pues parece que el 18 de mayo de 1810, una semana antes de la elección de nuestro primer gobierno patrio, y ante las noticias recién llegadas de España que daban cuenta del secuestro del rey Fernando VII por parte de Napoleón, un grupo de mujeres (esposas de algunos patriotas como Nicolás Rodríguez Peña, Juan José Castelli, Pedro Argelo y otras damas distinguidas de Buenos Aires), se entrevistó con el jefe del Regimiento de Patricios, Cornelio Saavedra, para convencerlo de apurar las acciones tendientes a forzar la renuncia del virrey Cisneros. Esas mujeres, que al parecer fueron a presionar a Saavedra a la casa de Juan José Viamonte, se identificaron con insignias que tenían los colores celeste y blanco.

          Ese hecho pareciera haber inspirado al Consejo Nacional de Educación, para proponer, en 1941, que el día de la escarapela sea el 18 de mayo.

          Más allá de esta absurda decisión del Consejo de Educación en 1941, lo cierto es que Belgrano se había entusiasmado tanto con la adopción de este distintivo que en 1812 reclamó al Primer Triunvirato, que pocos días después de la creación de la escarapela, diseñó una bandera con los mismos colores.

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