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El nutriente olvidado que devuelve el verde intenso a las plantas
Especialistas en jardinería señalan que muchas plantas pierden su color intenso por la falta de un nutriente esencial para la fotosíntesis.
POR REDACCIÓN
Cuando las plantas comienzan a perder su color verde intenso y las hojas se vuelven amarillentas o pálidas, muchas veces el problema no está en el riego ni en la luz, sino en la falta de nutrientes esenciales en el suelo. Entre ellos, uno de los más importantes, y a menudo olvidado, es el magnesio, clave para que el follaje recupere su color vibrante y saludable.
El magnesio cumple un rol fundamental en la fotosíntesis porque forma parte de la molécula de clorofila, el pigmento responsable del color verde de las plantas. Cuando este nutriente escasea, la producción de clorofila disminuye y las hojas comienzan a mostrar signos de amarillamiento, especialmente entre las nervaduras.
Uno de los síntomas más frecuentes de esta carencia es la llamada clorosis, un proceso en el que las hojas pierden su pigmentación verde debido a la falta de clorofila. En estos casos, las hojas pueden tornarse amarillas o verde muy pálido, lo que debilita la capacidad de la planta para realizar la fotosíntesis y producir energía.
En general, la deficiencia de magnesio se observa primero en las hojas más viejas de la planta. Allí aparecen manchas amarillas entre las nervaduras que permanecen verdes, formando un patrón característico. Si el problema no se corrige, el deterioro puede extenderse al resto del follaje y afectar el crecimiento general.
Los especialistas recomiendan incorporar fertilizantes que contengan magnesio o mejorar la calidad del sustrato para reponer este nutriente. Con el aporte adecuado, muchas plantas pueden recuperar su color y vitalidad en poco tiempo, mostrando nuevamente hojas verdes, sanas y vigorosas.