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Provinciales > Por la crisis

En sólo un año, casi se duplicó la cantidad de chicos en comedores

DIARIO HUARPE realizó un relevamiento por merenderos y comedores de distintos puntos de la provincia y todos están viviendo la misma situación: el aumento de personas que asisten y la dificultad para conseguir donaciones.

POR Eliana Ruiz SEGUIR
08 de abril de 2019

08 de abril de 2019

La crisis que está atravesando el país vino de la mano con el aumento de las situaciones vulnerables de las familias y de la pobreza, hecho que puede notarse tan solo al recorrer los lugares en los que les brindan ayuda a quienes más lo necesitan. DIARIO HUARPE realizó un relevamiento en 12 merenderos y comedores de distintos departamentos de San Juan y comprobó que en el 2018 asistían 1285 niños y en el presente año el número se elevó a 2040.

Los propietarios de los espacios solidarios coincidieron en varios ítems. El primero, que actualmente van familias enteras en búsqueda de un plato caliente que les permita pasar el día siendo que hasta el año pasado solo asistían niños. Además, algunos disminuyeron los días en los que reparten la comida debido a las complicaciones para conseguir donaciones de alimentos ya que desde los municipios o Gobierno suelen brindarles algunos pero son los básicos como fideos, aceite o azúcar y quienes están a cargo de los lugares deben salir a recorrer negocios, iniciar campañas e incluso pagar ellos los gastos para comprar la mercadería que requieren para cocinar. Otra de las situaciones frecuentes es el esfuerzo que hicieron las asociaciones civiles para sumar estos merenderos que ayudan a que quienes más lo necesitan tengan algo para comer.

Merenderos y comedores:

Comedor Asociación del Milagro

La institución fue fundada hace 7 años en Alfonso XIII y calle 14, Pocito, por Adriana Muñoz, el principal motor que permite que una gran cantidad de chicos almuercen, sin embargo, la crisis los golpeó y ya no pueden cocinar lo mismo que antes. “Ahora poder hacerles algún postre con leche es un lujo”, ejemplificó. Este complicado panorama también pudo notarlo en la cantidad de personas que llegan hasta el lugar que se triplicó en solo un año, en el 2018 era 50 y ahora son 150.

 

 

Muñoz seguirá aportando su granito de arena a la sociedad ya que planea abrir otro comedor en el mes de abril. El mismo va a estar ubicado en la Villa Munafó, Pocito y será para 75 chicos. Además, para ayudar a las familias implementaron el almacén de canje.

 

Merendero Rayito de Sol

Funciona en Villa Paula, departamento de Chimbas, su propietaria, Ivana Álvarez, contó en el 2018 asistían 30 chicos y actualmente son 100 los que van. Incluso, fueron muchos a averiguar y ella se lamenta el no poder recibirlos debido a que el bolsillo ya no le da para más. “Quieren venir más chicos y no podemos porque no nos da el presupuesto y además no tenemos ollas para cocinar para tantos”, expresó Ivana.

Merendero Virgen de Guadalupe

Hace 5 años Mercedes Pérez creo el merendero con capacidad para 150 personas, si bien el número de beneficiarios tratan de sostenerlo, tuvieron que hacer algunos ajustes para seguir adelante. Es por esto que comenzaron a hacerlo día por medio ya que “la crisis se nota de tal manera que ya no tengo cómo sostener el comedor porque hoy por hoy la sociedad no puede ayudar mucho”, dijo Mercedes.

“Estoy desesperada, está mal la situación, a veces no tengo que darles más que fideos blancos”, añadió angustiada.

Comedor barrio Güemes

Charito Tejada tuvo la iniciativa solidaria de hacer grandes cantidades de comidas para darles a las personas en condiciones vulnerables y varios voluntarios se sumaron a ella. Por esto, cientos de familias se acercan cada día para buscar un plato de comida, en el 2018 eran 280 y actualmente el número se elevó a 310.

“Yo hago la comida y la gente viene y la retira, lo hago así porque ya es demasiada humillación venir a pedir un plato de comida y no quiero que tengan ese sentimiento delante de sus hijos, prefiero que puedan comer en su casa y que las familias no se desintegren”, relató.

Merendero Piecitos Descalzos

En el barrio Las Viñas, en Pie de Palo, Zulma Heredia comenzó con un merendero cuyo número se duplicó en solo un año. En el 2018 eran 30 los que iban y ahora son 60 los que asisten, sin embargo, cada día cuesta más salir adelante con estas acciones solidarias porque “la gente ya no tiene para donar y para colaborar, cuesta mucho conseguir para hacer la comida”, comentó Heredia.

Agregó: “Es muy duro porque los niños te piden, te dicen que tienen hambre y ¿cómo les decís a veces que no tenés nada para darles?”, dijo lamentándose por los tristes panoramas que vive en ocasiones.

 

Comedor Corazones Solidarios

La impulsora de este espacio que funciona hace 2 años fue Claudia Frías quien reconoce que “cada vez hay más necesidad, más chicos quieren anotarse” sin embargo “yo no los puedo recibir, mi corazón está mal por eso pero todo está muy complicado y no nos dan los números”.  A este lugar el año pasado asistían 55 pequeños y en lo que va del 2019 el número aumentó a 85.

Comedor Agrupación Guadalupe

Este espacio ubicado en el Lote Hogar 38 y fundado hace 3 años por Ivana Elizondo es uno de los que más personas recibe, tiempo atrás solo iban pequeños y ahora llegan hasta allí familias enteras. En el 2018 eran cerca de 400 los que iban y actualmente el número superó los 700 por lo que buscan la forma de ayudar a quienes más lo necesitan. “Tratamos de conseguir harina para darles y que tengan para hacer pan y semitas al menos porque en el comedor ya no se consiguen cosas para hacer comida, nadie quiere ayudar, es muy desesperante”, relató Elizondo.

Comedor infantil Pie de Palo

La propietaria del sitio solidario es Vanesa Aballay quien dio a conocer el alza que hubo de personas que van de un año a otro, pasaron de ser 50 a 75 pequeños.

“Acá está todo muy difícil, les damos de comer a 5 mayores también porque el salario no alcanza para nada”, comentó Vanesa. Sin embargo, mueve cielo y tierra para que todos los que asisten tengan su plato de comida: “Me las rebusco por todos lados para poder darle de comer a los chicos, busco donaciones siempre”.

 

Comedor Niño Jesús

Desde el año 2000 algunos chicos angaqueros pueden disfrutar de un plato caliente en este comedor, aunque, en el último tiempo también se sumaron personas mayores por la difícil situación económica. Mariela Giordano, una de las voluntarias, contó que en el 2018 iban cerca de 110 personas y en los primeros cuatro meses del 2019 el número alcanzó los 160.

“Ya no tenemos solo chicos, ahora también vienen personas adultas desde mamás con bebés hasta ancianos y personas con discapacidad”, dijo al respecto.

Comedor de la Asociación Civil Juanfer

Con este comedor comunitario móvil recorren varias localidades del departamento de 25 de Mayo y los voluntarios notaron que este año subió la cantidad de personas que se acercan a ellos a retirar la comida.  “Antes en algunas zonas habían 80 niños y ahora en las mismas hay 140”, dijo Lorena quien colabora en el espacio.

 

La asociación civil recibe ayuda del municipio pero solo de algunos alimentos básicos, lo demás tratan de conseguirlo a través de donaciones y también colaboran los participantes con el dinero para comprar las cosas. “El municipio nos provee de fideos, aceite, azúcar, lo esencial y de nuestro bolsillo tratamos de comprar alitas de pollo, patas muslo, carne que es lo más caro por eso tuvimos que reducir los días en los que repartimos comida. Antes eran 4 días a la semana, a veces 5 pero ahora por la situación económica solo lo hacemos 3”, informó Lorena.

Comedor Papi Vázquez

En el 2018 Sara Vázquez comenzó con  el comedor en Villa Lourdes al que asistían 20 niños, hoy por hoy son 50 los que van. La mujer se encuentra ante un gran dilema ya que el año pasado le entregaron su casa la cual le queda alejada del espacio solidario por lo que no sabe si irse o no. Aunque, asegura que no quiere abandonar sus chicos así que “estoy haciendo todo lo posible por seguir”.

Sara no quiere abandonar su proyecto que comenzó de 0 así que buscó una solución momentánea: “Empecé porque Dios me mandó esta misión, salí a pedir a los negocios y ahí empecé a recolectar leche y otras cosas para hacer la comida. Nadie se quiere hacer cargo porque hay que salir a andar para cocinar las cosas por eso me vengo de lunes a viernes y a mi casa solo voy el fin de semana”, expresó la mujer.

Merendero en asentamiento Pedro Echagüe

El creador de la iniciativa fue Lucas Giménez quien del 2018 al 2019 notó que se duplicó la cantidad de pequeños que asisten, pasaron de ser 30 a 60. “La verdad que han empezado a ir muchos más chicos este año se nota que están feas las cosas en el país”, aseguró.

Asociación Civil Amas de Casa del País

Esta asociación no fue tenida en cuenta en los relevamientos ya que no poseen números exactos de la cantidad de chicos que aumentaron en los comedores de un año a otro. Sin embargo, la presidenta de la entidad, Laura Vera, dio a conocer que del 2018 al 2019 aumentaron de 32 a 38 los círculos infantiles que “se denominan así por no solo van los chicos a tomar la leche sino también a clases de apoyo escolar y hacen algún deporte”. Están ubicados principalmente en los departamentos de Chimbas, Rivadavia, Rawson y Pocito. Además, el año pasado tenían solo 1 comedor y ahora hay 7 debido a la complicada situación que atraviesa Argentina.

 

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