Domingo 29 de Marzo
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Israel impidió la misa de Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro y generó tensión internacional

La policía israelí impidió el ingreso del cardenal Pierbattista Pizzaballa al Santo Sepulcro para una misa privada de Domingo de Ramos. Alegaron motivos de seguridad por la amenaza de ataques desde Irán.

POR REDACCIÓN

Hace 3 horas
La Iglesia Católica no pudieron celebrar el Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro. FOTO: Gentileza

Un incidente sin precedentes marcó el inicio de la Semana Santa en Jerusalén y generó una fuerte reacción internacional. Las autoridades de Israel impidieron este domingo que el cardenal Pierbattista Pizzaballa celebrara la tradicional misa de Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro, uno de los sitios más sagrados del cristianismo.

El hecho ocurrió en la Ciudad Vieja de Jerusalén, cuando la policía interceptó al patriarca latino y al custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, mientras se dirigían al templo para una ceremonia privada. Según denunciaron el Patriarcado Latino y la Custodia, ambos fueron obligados a regresar, lo que impidió por primera vez en siglos la celebración de esta liturgia en el lugar.

El episodio fue calificado como “grave” por las autoridades eclesiásticas, que advirtieron que la medida “sienta un precedente peligroso” y vulnera la libertad de culto. Además, remarcaron que, desde el inicio del conflicto en la región, la Iglesia había cumplido con todas las restricciones, incluyendo la suspensión de actos masivos y la transmisión remota de celebraciones.

Reacciones internacionales y tensión diplomática

La decisión provocó una inmediata reacción del gobierno italiano. El canciller Antonio Tajani presentó una protesta formal y convocó al embajador israelí, mientras que la primera ministra Giorgia Meloni calificó lo ocurrido como una “ofensa no sólo para los creyentes”.

A las críticas se sumaron otros líderes europeos, como el presidente del gobierno español Pedro Sánchez y el mandatario francés Emmanuel Macron, quienes cuestionaron la medida y alertaron sobre un deterioro en el respeto al statu quo de los lugares santos de Jerusalén.

La explicación de Israel

Desde la policía israelí argumentaron que la restricción obedeció a razones de seguridad, en el marco de la operación militar en curso y ante la amenaza de ataques con misiles desde Irán. Según el comunicado oficial, los sitios religiosos de la Ciudad Vieja fueron cerrados para evitar riesgos, especialmente aquellos sin espacios protegidos.

El presidente israelí Isaac Herzog se comunicó con Pizzaballa para expresar su pesar por el incidente, aunque ratificó que la decisión respondió a la necesidad de proteger a la población ante ataques recientes.

En la misma línea, la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu aseguró que “no hubo mala intención”, sino una medida preventiva por la seguridad del cardenal y su comitiva. También adelantaron que trabajan en un plan para permitir celebraciones religiosas en los próximos días.

Posturas cruzadas y respaldo al patriarca

El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, cuestionó la decisión al señalar que la ceremonia prevista cumplía con los límites de asistencia establecidos, lo que, a su juicio, vuelve difícil justificar la prohibición.

En tanto, el embajador israelí en Italia, Jonathan Peled, sostuvo que el cardenal había sido previamente informado de la restricción, aunque admitió la sensibilidad del episodio para el mundo cristiano.

El mensaje del Papa y el trasfondo del conflicto

Desde el Vaticano, el papa León XIV hizo alusión indirecta al hecho durante la misa de Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro. En su mensaje, expresó cercanía con los cristianos de Medio Oriente que “no pueden vivir plenamente los ritos de estos días” debido a la guerra y llamó a la paz, condenando el uso de la religión para justificar conflictos.

El incidente ocurre en un contexto de creciente tensión en la región, con enfrentamientos vinculados a Irán que ya impactan en la vida cotidiana y en la práctica religiosa en Jerusalén. La imposibilidad de celebrar uno de los ritos más significativos del calendario cristiano en el Santo Sepulcro expone, una vez más, cómo el conflicto geopolítico repercute directamente en la libertad de culto y en el equilibrio histórico de los lugares sagrados.

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